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La propiedad privada constituye un pilar fundamental para promover la inversión, estimular el crecimiento económico y generar mejoras sociales sostenidas, como una mayor calidad de vida y niveles más altos de desarrollo humano. Este objetivo solo es posible cuando existe un marco legal sólido que garantiza la seguridad jurídica y preserva la propiedad privada como un derecho fundamental, creando así condiciones favorables para la inversión productiva, la generación de empleo y el establecimiento de salarios adecuados que permitan satisfacer las necesidades básicas de la población.
La experiencia internacional demuestra que los países que protegen la propiedad privada y ofrecen certidumbre jurídica alcanzan mayores niveles de crecimiento económico y bienestar social. Esto se refleja en la capacidad de atraer y sostener inversiones destinadas al desarrollo de proyectos agrícolas, industriales, de construcción, así como a la explotación y procesamiento de materias primas, entre otros sectores estratégicos.
La propiedad privada se convierte, además, en una garantía esencial para el financiamiento de estos proyectos. Los recursos necesarios para su ejecución suelen provenir de bancos, mercados de capitales o inversionistas privados, quienes requieren condiciones claras y garantías jurídicas que respalden el otorgamiento de financiamiento y reduzcan los riesgos asociados a la inversión.
En este sentido, la propiedad privada y la seguridad jurídica son elementos inseparables. Juntas, fortalecen la iniciativa privada como motor del desarrollo económico sostenible y contribuyente a la generación de beneficios sociales duraderos para los ciudadanos.
Vicente Brito
presidente
Red por la defensa al Trabajo, la Propiedad y la Constitución.
