Aunque en la actualidad pueda ser un escenario imposible de imaginar, antes de que Bad Bunny —cuyo nombre real es Benito Antonio Martínez Ocasio—fuera del fenómeno que es actualmente, comenzó a construir su carrera en plataformas como SoundCloud y con presentaciones en discotecas.
De acuerdo al sitio web Genius, su tema “Guerreando con LeBron”, fue el primero que subió a SoundCloud, el 12 de junio de 2014. No obstante, el éxito y reconocimiento no llegarían para Benito hasta el 2016, cuando el sencillo “Soy peor” alcanzó los 10 millones de reproducciones en poco tiempo.
Bad Bunny en Rancagua
El mundo del trap latino tenía los ojos puestos en Bad Bunny, quien para 2017 había logrado posicionar 15 de sus canciones en la lista Hot Latin Songs de Billboard. Fue innegable que su fanaticada crecía y Chile no quedó ajeno a “la nueva religión”.
En aquel fructífero año, el artista visitó Chile por primera vez junto a Dj Luian. Con siete conciertos agendados entre finales de agosto e inicios de septiembre, una de las paradas consideradas fue la Medialuna de Rancagua, con entradas que iban desde los $15.000 hasta los $50.000 y que se podían adquirir en el local de Telepizza de Miguel Ramírez.
Catalina, que asistió a la presentación ese 02 de septiembre, recuerda que, efectivamente, adquirió sus entradas en el local de comida, asegurando que “no sé por qué ellos estaban vendiendo las entradas, pero nos salió como 15 lucas, por ahí”.
El día del show relató que “había mucha gente, era una fila inmensa. Estuvimos todo el día esperando afuera. Habrá sido como a las seis oa las ocho de la tarde (la entrada), pero estuvimos allí paradas afuera desde las dos de la tarde”.
Al poder ingresar a la Medialuna, enfatizó una vez más que estuvo “muy llena la cuestión”. Sin embargo, no desconoce que esta parada del tour “no fue tan bacán, porque (Bad Bunny) se demoró caleta y también fue Dj Luian, que salió primero, y después de que llegó tarde Bad Bunny, habrá estado como una media hora o quizás menos cantando, fue todo muy rápido”.
Para ella, “no fue algo muy bien organizado tampoco”, pues narró “estaba galería, que era la de como 15 lucas y estaba el escenario, que era chiquitito y en toda la tierra, y ahí era el VIP, estar parado en la parte de la tierra y había una reja que separaba con la galería”.
Catalina, nueve años después, tiene un recuerdo lejano y algo difuso de esta experiencia, pero retoma que “me acuerdo de eso, que fue super poco lo que cantó, que fue todo muy rápido, llegó y lo sacaron al tiro y se acabó todo”.
Otra de las asistentes que se animó a contar de forma anónima su experiencia, explicó que, presuntamente, el artista tuvo que dejar de cantar “porque se agarraron a balazos y murió alguien”.
En su caso, “me invitó a un amigo, que le regalaron entradas en cancha VIP”. Desde ahí, comentó haber visto “harta gente, pero mucho flaite más que nada”. Con ese escenario, implicó que “mi amigo conocía a mucha gente, por eso supimos que iba a pasar algo, porque ahí había bandas que se tenían mala”.
Además, coincidió en que existía una organización deficiente, detallando que “había super poco control de seguridad, gente de galería se pasaba a la cancha ya la salida se hizo como una avalancha. Había hartos niños, harta gente, quedó la embarrada”.

Benito en el Estadio Nacional
Esta visita a Chile se dio en el marco de la gira correspondiente a su último álbum, “Debí tirar más fotos”. Con más años de trayectoria y una fama exponencial, evidentemente un recinto como la Medialuna de Rancagua no habría dado abasto, por lo que el Estadio Nacional, en la Región Metropolitana, fue el escenario idóneo para traer al país esta nueva faceta del artista.
En su sexto álbum de estudio, aunque Benito no olvida su conexión con el género urbano, presentó una propuesta mayormente ligada a sus raíces, incorporando a su discografía salsa, música jíbara y plena, todos los géneros puertorriqueños.
El concierto contó con dos ubicaciones: la tarima y la casita. Mientras que en el escenario central presentó —mayormente durante el primer acto— estas canciones del disco más ligadas a lo folclórico, estas que nos hablan más de Benito, en la casita se vivió una verdadera fiesta con Bad Bunny y sus característicos temas de reggaetón e incluso, en la primera fecha, de forma exclusiva aquel trap que lo catapultó a la fama, “Soy peor”.
Con una presentación claramente más extensa —de casi tres horas—, simulaciones de cámaras con tecnología infrarroja para el público, puntos para sacar fotografías alusivas a la temática del álbum y venta de mercancía alusiva al disco, dista mucho de la experiencia que tuvieron los rancagüinos en la Medialuna.
Pese a que no podemos comparar a un Bad Bunny recién lanzado al estrellato con un Bad Bunny mundialmente aclamado, sí podemos mirar qué tanto creció su música en la gente. Lo que antes fue un concierto muy acontecido “para los que cachaban”, hoy se posiciona como un espacio masivo, familiar y transversal.
En esa evolución, Rancagua aparece como una foto de archivo —aunque no existen numerosos registros de esa noche—. Su paso por la Medialuna es la viva prueba de que el boom no nació de un día para otro, sino que se fue cocinando a pulso, fecha a fecha y canción a canción.

