El derbi entre el Espanyol y el Girona tuvo una final totalmente indecorosa. Tras el segundo gol del equipo rojiblanco hubo que lamentar el lanzamiento de botellas de plástico por parte de numerosos aficionados a Paulo Gazzaniga, portero visitante, que previamente había celebrado el gol de manera desafiante con los aficionados. Este lanzamiento de botellas, completamente injustificable y que ya se produjo en el derbi contra el Barça, en esta ocasión tiene el agravante de que una botella golpeó al guardameta, aunque no tuvo que ser atendido por ello.
Fuentes del Espanyol han asegurado a La Vanguardia que el próximo miércoles 21 de enero se realizará el visionado de las imágenes de las cámaras del partido contra el Girona, junto a las autoridades. La entidad tomará las medidas correspondientes contra los responsables del lanzamiento de objetos. En este sentido, el reglamento interno del club contempla sanciones de hasta cinco años de retirada del carnet de socio por este tipo de incidentes.
Al margen de lo que internamente pueda hacer el Espanyol, el club se enfrenta a sanciones que podrían llegar, en el peor de los casos, hasta los 602 euros en lo económico y un nuevo apercibimiento de cierre del RCDE Stadium. La redacción del acta por parte del colegiado del encuentro, Galech Apezteguía, es clave para que el Comité de Disciplina de la RFEF no considere lo sucedido como una nueva falta grave, que sí podría provocar el cierre del estadio.
El colegiado reconoció lo siguiente en el acta: “En el minuto 94, tras la consecución del segundo gol del Girona se produce lanzamientos de botellas de agua de plástico sin tapón, con líquido en su interior”. Una de estas botellas llegó a impactar “en la espalda del portero visitante (Gazzaniga) sin causar daño aparente”. Es clave que el colegiado haya recogido que aunque la botella golpea en la espalda del portero Gazzaniga, en ningún momento tuvo que ser atendido. “Por este motivo, se activó la fase 1 del protocolo de lanzamientos (baja peligrosidad, aviso por megafonía e interrupción del encuentro) sin que ocurrieran más incidentes”, continuó el acta del partido.
La redacción del acta, clave para la sanción
Una de estas botellas llegó a impactar “en la espalda del portero visitante (Gazzaniga) sin causar daño aparente”
Si por algo tendría que estar preocupado el Espanyol es porque este episodio llega también después de que el colegiado del partido contra el Barcelona, García Verdura, en el RCDE Stadium el pasado 3 de enero, recogiera en el acta otro lanzamiento de botellas. Según la descripción del árbitro, “no llegaron a impactar en ningún jugador ni causar ningún daño”. Entonces, el club perico fue sancionado con una multa de 300 según el artículo 117 del Código Disciplinario relativo a la alteración del orden de carácter leve. Artículo que dice textualmente: “Cuando con ocasión de un partido se produzcan hechos de los definidos en el artículo 15 del presente ordenamiento y se califiquen por el órgano disciplinario como leves, el club responsable será sancionado con multa de hasta 602 euros”.
El artículo 15 habla de una serie de elementos a la hora de considerar la gravedad como “la producción o no de lesiones; la apreciación de riesgo notorio de haber podido originar, salvo si para su evitación hubiera mediado la diligencia del organizador/a; la influencia de los incidentes en el normal desarrollo del juego; la existencia o ausencia de antecedentes; el mayor o menor número de personas intervinientes”.
Por tanto, según la redacción del árbitro del Espanyol-Girona, sólo se puede considerar grave el hecho de que haya antecedentes, porque no se dan ninguno de los demás elementos que inciden en la gravedad. Esto implica que el club blanquiazul debería ser multado con el máximo de 602 euros por esta reincidencia después de que hace apenas unas semanas le aplicasen el grado medio. Sólo en caso extremo podría llegar a ser apercibido de nuevo de cierre, debido a esta reincidencia.
Es importante tener en cuenta que el Espanyol está apercibido de cierre del estadio desde el 26 de septiembre de 2024 cuando, en el partido contra el Villarreal, un vaso impactó contra el colegiado Quintero González. Entonces, el Comité de Disciplina de la RFEF multó al club con 3.000 euros por una falta grave. Lo calificó como “incidente aislado”.
