Estar viendo el final de una película de Pixar y presenciar un reencuentro inesperado en un aeropuerto puede provocar algo en algunas personas: un nudo en la garganta, una calidez en el pecho e incluso se humedezcan los ojos. Y no es tristeza ni tampoco felicidad eufórica, sino una sensación de que ha recibido un nombre muy recientemente.
Un problema. Durante años, la psicología ha tenido problemas para categorizar esta sensación específica. La llamamos “estar conmovidos”, “tocar la fibra sensible” o tener “sentimientos encontrados”. Sin embargo, desde hace una décadaun grupo de científicos de la UCLA y la Universidad de Oslo le ha puesto un nombre técnicoun marco teórico y una explicación evolutiva.
Se llama’Kama Muta‘, y es la etiqueta científica para una de las herramientas más potentes de nuestra supervivencia, que es la conexión repentina. Algo que también podemos llegar a sentir en redes sociales cuando vemos el vídeo de una abuela con su nieto, por ejemplo, en una situación muy idílica.
Kama Muta. Un término que proviene del sánscrito y significa literalmente “conmoverse por amor” (o “llenarse de amor”). Y aunque el nombre suena muy místico, hay una parte científica detrás que lo avala, puesto que ha sido estudiado sistemáticamente por el laboratorio Kama Mutaliderado por los antropólogos y psicólogos.
Según su artículo fundacional de 2016y revisada posteriores en Revista Anual de Psicologíael kama muta no es una emoción “nueva” en el sentido de que acabemos de descubrirla, sino que acabamos de clasificarla. Es decir, teníamos estos sentimientos localizados, pero no sabíamos que nombre ponerles.
Su definición. Una respuesta emocional positiva desencadenada por una intensificación arrepentida de las relaciones comunales. En otras palabras: es lo que siente tu cuerpo cuando percibes que un lazo social se crea, se repara o se fortalece de golpe.
Una triada física. A diferencia de otras emociones abstractas, el kama muta tiene una firma fisiológica muy clara que los investigadores han validado en estudios transversales. Según investigaciones de Zickfeld publicadas en Emociónque abarcaron 19 países y 15 idiomas, los síntomas universales son claros: humedad en los ojos, tener la piel de gallina y la sensación de calidez.
Una sensación de calidez que curiosamente se centra justo en el corazón del pecho. Algo que ya dice mucho de esta nueva emoción.
Por qué lo sentimos. ¿Por qué la evolución nos diseñó para llorar y temblar cuando vemos a otros abrazarse? La respuesta está en la supervivencia del grupo. La ciencia apunta a que esta emoción actúa como un pegamento social, puesto que al sentirnos básicamente recompensados por la conexión (propia o ajena), estamos más predispuestos a cuidar de los demás ya sacrificarnos por el grupo. De esta manera, tiene el poder de humanizar a los “otros”.
En un experimento se vio como mostrar vídeos conmovedores que inducían que kama mutaba aumentaba significativamente la percepción de humanidad hacia grupos externos, reduciendo los prejuicios que se pudieran tener. No es solo “sentirse bien”, es un mecanismo biológico para ampliar nuestro círculo de empatía.

Acción climática. Lo más interesante de la investigación reciente es que el kama muta no se queda en la experiencia pasiva, sino que predice el comportamiento también.
Un estudio de 2023 publicado en Fronteras en psicología Encontré que los mensajes sobre el cambio climático. que evocaban kama muta (enfocados en la conexión con el planeta y la responsabilidad compartida) eran más efectivos para predecir intenciones pro-ambientales que aquellos basados en el miedo o la culpa.
Imágenes | Nik Shuliahin
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