El líder supremo de Irán, el ayatolá Alí Jameneiculpó al presidente Donald Trump de incitar las protestas que sacuden al país desde diciembre y que, según grupos de derechos humanos, han provocado más de 3.000 muertes.
Jamenei acusó este sábado a Trump de ser “criminal” por las víctimas mortales, los daños materiales y lo que calificó como una campaña de difamación contra la nación iraní, en declaraciones difundidas por medios estatales.
Según el líder supremo, Washington y Tel Aviv habrían organizado y alentado los disturbios que se extendieron por todo el país, destacado la agencia de noticias Reuters.
Las protestas comenzaron el 28 de diciembre por el agravamiento de la crisis económica y derivaron en manifestaciones masivas que exigen el fin del régimen clerical, en lo que se considera la peor ola de descontento social en años.
Jamenei reconoció que se han producido “varios millas de muertos” durante los disturbios, aunque atribuyó la violencia a actores vinculados a Estados Unidos e Israel.
La organización Human Rights Activists News Agency (HRANA), con sede en Estados Unidos, afirmó haber verificado 3,090 fallecidos, entre ellos 2,885 manifestantes, así como más de 22,000 detenciones.
Reuters señaló que no ha podido confirmar de manera independiente estas cifras debido, entre otros factores, al pago de internet impuesto por las autoridades.
Trump ha advertido en varias ocasiones que podría intervenir si Teherán ejecuta a manifestantes y amenazó con adoptar “medidas muy fuertes”.
Sin embargo, el viernes agradeció a las autoridades iraníes en redes sociales por, según dijo, haber suspendido ahorcamientos masivos, algo que Irán negó, asegurando que “no existe ningún plan” de ese tipo.
En aparente respuesta a esas declaraciones, Jamenei afirmó que Irán no buscará una guerra, pero advirtió que no dejará impunes a quienes calificó de “criminales internos o externos”.
El líder supremo sostuvo que los responsables de incendios, destrucción de bienes públicos y actos de violencia cometieron “graves crímenes”.
El fiscal general iraní anunció recientemente que los detenidos enfrentarán castigos severos y los calificó de mohareb, un término legal islámico que implica “hacer la guerra contra Dios” y que puede conllevar la pena de muerte.
Las autoridades aseguran que entre los arrestados hay personas vinculadas a grupos opositores en el exilio.
La represión ha coincidido con nuevas sanciones anunciadas por Washington contra funcionarios iraníes y entidades vinculadas al aparato de seguridad y redes financieras clandestinas del régimen.
Estados Unidos afirmó que las medidas responden a violaciones graves de derechos humanos y reiteró su respaldo a los manifestantes.
Aunque las protestas parecen haber disminuido tras la ofensiva de seguridad, residentes citados por Reuters indicaron que la tensión persiste.
El restablecimiento parcial del servicio de internet fue breve, y grupos de monitoreo reportaron que el apagón volvió a imponerse, dificultando la verificación independiente de lo que ocurre en el país.
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Este artículo ha sido generado o editado con la ayuda de inteligencia artificial. Ha sido revisado por un editor antes de su publicación.
