En un primer momento, podríamos equivocarnos y pensar que ‘El caballero de los Siete Reinos’ (HBO Max, desde el lunes, día 19) es otra extensión más del universo ‘Juego de tronos’ de George RR Martin: el mismo pesar, la misma lluvia. La serie recibe al espectador con imágenes de un cielo encapotado, de un paisaje desolado donde un hombre da sepultura a un ser querido, o como mínimo, admirado. Aprendemos que el enterrado fue caballero errante y que en el horizonte hay un torneo que podría cambiar el futuro de su escudero. Oímos sonar en la distancia la sintonía de la serie original y… acto seguido, nuestro héroe se desahoga en modo ‘caganer’ detrás de un árbol. Esto no es exactamente la vieja ‘Juego de tronos’.
Como poseída por el espíritu de Chaucer y los ‘Cuentos de Canterbury’, la tercera serie basada en la saga ‘Canción de Hielo y Fuego’, precuela desarrollada casi un siglo antes de ‘Juego de tronos’, busca menos la épica y la oscuridad que un humor un tanto escatológico, una bienvenida ligereza e incluso rastros de parodia. Su modestia es evidente desde la duración de los episodios: el más largo, el primero, no llega a los tres cuartos de hora, y el resto duran poco más de media hora. “Somos bastante sencillos en nuestro acercamiento”, dijo el jueves en rueda de prensa Ira Parker (uno de los primeros guionistas de ‘La Casa del Dragón’), creador de la serie con Martin. “Tenemos solo el punto de vista de un personaje, Ser Duncan el Alto. Sobre todo, estamos contando una única historia, lo que permite a la gente seguir las cosas con claridad”.
Dos héroes solitarios
Basada en ‘El caballero errante’, primera novela corta de los ‘Cuentos de Dunk y Egg’, esta miniserie de seis episodios cuenta, así es, básicamente, la historia de Dunk (el exjugador profesional de rugby Peter Caffley), un hombre de orígenes humildes, huérfano creció en el barrio pobre de Lecho de Pulgasque busca el modo de convertirse en caballero y dar un vuelco a su futuro. Algo ingenuo y atolondrado, encorvado en lugar de presumir de su altura, nunca sabe bien si la gente se ríe con él o de él. “Es un tipo al que es fácil querer”, opina Parker. “Es sincero, es honesto, tiene muchas dudas sobre sí mismo, muchas ansiedades.cosas con lo que todos lidiamos en el día a día y que pueden hacer que nos identifiquemos con él. Es alguien a quien no le han dado todo hecho, que puede fracasar y no tener un colchón en el que caer de vuelta”.
El huevo de los cuentos, encarnado por un sorprendente Dexter Sol Anselles un niño abandonado al que Dunk conoce en una posada y que se convierte en su escudero cuando trata de competir en el prometedor torneo de Vado Ceniza. “Como Dunk, el chico es un personaje solitario”, explica Parker. “Los dos se hacen inseparables, no sé si por ver su propia soledad el uno en el otro. Es posible que lo hagan de forma inconsciente. Acaban siendo casi como hermanos”.
Mientras busca el modo de participar en las justas, Dunk choca con marcos de puerta (el espíritu de Monty Python aletea en momentos como este) o, peor aún, lores, damas, príncipes, reyes y reinas. Nobles temibles del estilo de Ser Lyonel Baratheon (Daniel Ings), ese tipo cruel, de singulares pasos de baile, con el que se cruza en una noche que Parker compara con Glastonbury o Coachella: “Señores, damas y caballeros, todos acampando con sus sirvientes, todos mezclados”.
Acción de tacto real
En un primer momento, la serie combina hábilmente ese humor a menudo, como decíamos, bastante horrible con una emotividad sincera. A la hora de explicar la relación de Dunk y Egg, Parker y su equipo trascienden lo esbozado en la primera novela corta para proponer nuevos matices. “Luego empezamos a pasarlo bien en Poniente”, apunta Parker. “Digamos que acabamos volviendo a la vieja ‘Juego de tronos’, algo que Martin no puede evitar hacer. De modo que la brutalidad choca directamente con la felicidad y la esperanza“.
owen harris (‘San Junipero’, de ‘Black mirror’) dirige los tres primeros episodios, en los que no faltan secuencias de acción de marcada virulencia. Aunque el ‘showrunner’ Ira Parker sabe de este ‘spin-off’ como un producto sencillo, sin pulir, las escenas de batalla tampoco tienen tanto que envidiar a las de la serie madre. Cuando presentó la serie en el ‘showcase’ de HBO Max del pasado diciembre en Londres, comentó que quería que fueran “crudas y amargas y fangosas”; que mostraran qué significa ponerse “22, 27 quilos de armadura y caerse en el barro por el cansancio”.
Poniente no se acaba nunca
“Hay más historias que contar sobre Dunk y Egg y su educación y lo que va a caerles encima en años futuros”, aseguró recientemente George RR Martin en el podcast oficial acompañando a la nueva serie. De hecho, el mes pasado empezó ya a rodarse una segunda temporada basada, siguiendo la lógica literaria, en la siguiente novela corta: ‘La espada leal’. Y quizás la serie no acaba con la adaptación de la tercera (‘El caballero misterioso’), si tenemos en cuenta que Martin ha comenzado a escribir más relatos de Dunk y Egguno desarrollado en Invernalia y otro en las Tierras de los Ríos.
Por otro lado, este verano se estrenará la tercera temporada de ‘La Casa del Dragón’, sobre la que Martin no quiere oír ni hablar. En una franca entrevista con ‘The Hollywood Reporter’el escritor ha descrito como “abismal” su relación con el ‘showrunner’ Ryan Condalquien famosamente osó modificar la brutal trama de los asesinos Sangre y Queso, como Martin denunció en un ‘post’ que tuvo que borrar tras la llamada de un ejecutivo de HBO al mánager del autor. Quizás la acción más violenta de este universo está sucediendo en el mundo real.
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