Los libros de Mar Bosch Oliveras (Girona, 1981) tienen un componente de zarzaparrilla efervescente que los hace simpáticos. Escribe con una gracia original: ya es algo. Si titula uno de sus cuentos “De porc i d’escriptor” inmediatamente te viene a la cabeza: “De porc i d’escriptor se n’ha de venir de mena”. Y piensas: qué buena idea arriesgada. A mi me daría miedo que me pasara lo que a Odó Hurtado, que tiene una novela titulada Es té o no es té (1958) . Conozco a una profesora que a veces la cita para dar a entender que no es té : habilidad, talento, genialidad o lo que sea. La escritura menuda –los detalles, que son una parte importante de la literatura– Mar Bosch los toca muy bien. Cuando cuenta que el mundo es un animal que se busca la cola (y que por eso se pasa el día dando vueltas). Cuando describe a una mujer que siente por su marido “un amor de mula”. Cuando dice que una casa se levanta “estreta i punxeguda com un ganivet que surt de la terra amenaçant el cel” y situa en ella a una pareja insensible.
Los protagonistas de Lliçons d’abisme son la gente gris de la literatura gris que ha proliferado a lo largo de los últimos cien años, que la autora trata un poco como figuras de guiñol. Personajes grotescos de un mundo conformado, y en el fondo feliz, en el que no falta de nada. El mundo que describió en el que quizás todavía es su mejor libro. Las generaciones espontáneas (2016). Gente que querría ser escritora y tiene que ganarse la vida haciendo otras cosas (allí trabajar en una funeraria, aquí matar cerdos), pequeñas discordias, parejas que se meten el dedo en el ojo, otras que se protegen bajo una cáscara finísima, utopías que podrían tener un cierto sentido desmesurado y heroico pero que acaban siendo una coña risible (el señor que construye una barca en un piso y después no puede sacarla al exterior, la chica que quiere pintar una pared con un paisaje de Camprodón precioso, que le permite revivir la infancia, la infancia revivir pero el mural es una chapuza). A veces toma un tema que está rebién: “La fi del món a Girona” de Ruyra, lo actualiza para que pase en un horno, con dos señoras mayores. Otra vez ve por la calle a un crío que no quiere tomarse el jarabe, con su niñera y se imagina una historia apócrifa de Mary Poppins. También está bien. Y la historia del pintor de caballete, cabreado con los turistas que se colocan detrás de él cuando pinta en la playa y los manda a tomar viento. Todo es divertido, ingenioso, todo despierta simpatía e invita al aplauso.
⁄ El hilo conductor es el abismo, con detalles que se repiten de un cuento a otro y crean una continuidad
A menudo, cuando no se tiene mucho que decir, los aspectos formales cobran una importancia exagerada. El libro obedece a un plan, más que a la necesidad de expresar unas emociones o unos pensamientos. En el texto final, la autora explica cuál ha sido la idea a otro escritor que figura que ha de ayudar a completar el libro: son relatos con el hilo conductor de un abismo de entrenamiento o de prueba (la idea sale de Verne), con detalles que se repiten de uno a otro y crean una continuidad. Él tiene que escribir unas notas a pie de página con el contrapunto de observaciones diversas. Mar Bosch se sirve de la fórmula de Julián Ríos y David Forster Wallace (y, en el mundo académico, de Jaume Medina, en su biografía de Carles Riba, que tiene más notas al pie que cuerpo de texto): las apostillas con comentarios más o menos largos, que no sé si, a estas alturas, son una grandísima idea. Más bien me parece un truco.
Le cuenta al otro escritor, que es su amante, lo que quiere que haga, con un párrafo, como siempre, muy bien escrito: “Em feia il·lusió tenir alguna cosa nostra, alguna cosa que haguéssim fet tots dos, com un fill però no encara. Com una planta complicada o un gos senzillet: com un gat”. Y el libre es un poco eso: un gatito que acaba de llegar a una casa, que se esconde bajo la cama y detrás del sofá, que quiere saberlo todo, más por curiosidad ingenua que por ansias de conocimiento. También es el barco en la botella: un pequeño milagro virtuoso y decorativo.
