Los centros de votación abrieron este domingo, 18 de enero, en Portugal para las elecciones presidenciales que definirán al sucesor de Marcelo Rebelo de Sousa, quien concluye un mandato de diez años al frente de la jefatura del Estado, según informó la agencia EFE.
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En el territorio continental y en la región autónoma de Madeira, los colegios electorales iniciaron la jornada a las 8:00 hora local y cerrarán a las 19:00. En el archipiélago de Azores, el cierre se realizará una hora más tarde debido a la diferencia de horario de huso.
De acuerdo con el censo de la Secretaría General del Ministerio de Administración Interna, más de 11 millones de ciudadanos están llamados a las urnas, incluidos más de 1,7 millones de portugueses residentes en el extranjero.
Los electores se encuentran con una papeleta que incluye 14 nombres, aunque solo una vez que las candidaturas fueron confirmadas por el Tribunal Constitucional.
Las papeletas fueron impresas antes de que la corte resolviera la exclusión de tres aspirantes, una decisión que generó debate público por la posible confusión entre los votantes. Entre los candidatos validados figura una sola mujer: la eurodiputada y excoordinadora del Bloco de Esquerda, Catarina Martins.
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Un escenario marcado por la posibilidad de voto
Los sondeos publicados en los días anteriores a los comicios apuntan a que ningún candidato alcanzaría la mayoría absoluta necesaria para imponerse en la primera vuelta, lo que abriría la puerta a una segunda ronda en un plazo máximo de 21 días.
Una encuesta del centro CESOP de la Universidad Católica Portuguesa, elaborada para los medios RTP, Antena 1 y Público, sienta al líder de ultraderecha André Ventura en primer lugar en intención de voto, seguido por el exsecretario general del Partido Socialista António José Seguro. Según ese estudio, en una eventual segunda vuelta sería este último quien se impondría.
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Tras ellos aparecen en las proyecciones el eurodiputado João Cotrim Figueiredo, apoyado por Iniciativa Liberal; el exministro y comentarista político conservador Luís Marques Mendes, respaldado por el gobernante Partido Social Demócrata (PSD); y el almirante en la reserva Henrique Gouveia e Melo, exjefe del Estado Mayor de la Armada.
En el sistema político portugués, el presidente de la República ejerce un papel de árbitro y fiscalizador de la vida institucional, sin prerrogativas ejecutivas. Entre sus competencias se encuentran el veto de leyes, la disolución del Parlamento y la convocatoria de elecciones, funciones clave en un contexto de fragmentación política.
*Con información de Agencia EFE.
