El Beato de Girona es, junto al Tapiz de la Creación, una de las joyas medievales del museo del Tesoro de la Catedral de Girona. Los expertos consideran esta versión ilustrada que incorpora el texto del Apocalipsis, escrito por el Beato de Liébana (Cantabria) y datada en el año 975 como “excepcional” por muchas razones.
Excepcional porqué en el arte medieval europeo no existe constancia de ningún infierno representado antes del que aparece en este códice de 284 folios, que se conserva prácticamente completo. Además tiene entre sus firmas la de una mujer, algo nada habitual en la Edad Media.
La copia de Girona, de las mejor conservadas, llegó a Girona desde el monasterio de Tábara (Zamora)
La copia, de las mejor conservadas, llegó a Girona desde el monasterio de Tábara (Zamora) donde fue realizada por el escriba ‘Prevere Senior’ y por dos ilustradores, entre ellos la pintora “En” (o Ende) “pintora sierva de Dios” y Emeterio “monje y sacerdote”, tal como consta en las firmas de sus páginas. Es algo muy poco habitual porque en la época medieval no había artistas sino artesanos, que no solían firmar sus obras.
En el arte medieval europeo no hay constancia de ningún infierno representado antes que el de este texto.
Que aparece además el nombre de una mujer es algo inaudito en la época en que fue realizado, ya que las tareas de copistería de códices las solían realizar monjes. El director del museo del Tesoro de la Catedral, Joan Piña, destaca “la gran aportación” que supone este hecho, ya que sería la artista femenina más antigua documentada en Europa. “Las ilustraciones son de una calidad excelente, ya que conjugan varios estilos como celta, bizantino o islámico, lo que demuestra que los ilustradores eran personas de un gran nivel intelectual o muy viajados”, subraya Piña.
Comparado con el resto de Beatos conservados –en Cataluña solo hay el de Girona y el de la Seu d’Urgell– tiene muchas ilustraciones, un total de 115, algunas de página entera. De todos los volúmenes que han llegado a nuestros días, es el único que cuenta con ilustraciones de pigmento y hoja de plata u oro, lo que evidencia que fue un ejemplar caro. La piel usada fue de cabrito.
Un sello de mujer
Entre sus firmas, aparece la de la una muer, la monja En, lo que la convierte en la artista femenina más antigua documentada en Europa
Otra de las particularidades del texto es que está datado y además en forma de crónica en la que se recogen los hechos históricos que ocurrieron en aquel momento. En la última frase, aparece la fecha de 6 de julio del año 975 y la anotación “cuando los musulmanes estaban en las murallas de Ávila”. Piña destaca que aquel fue el primer texto que explica la historia del país.
“En la mayoría de piezas se pierde su génesis, pero el Beatus, a pesar de que han pasado mil años de su creación, despeja muchos interrogantes”, afirma Piña. Muchos, pero no todos. No se sabe exactamente en qué fecha llegó a la Catedral de Girona ni quién lo trajo. Fue en algún momento entre 975 y el año 1078, cuando el responsable del colegio catedralicio dejó en testamento el libro a la biblioteca de Catedral.
La excepcionalidad de este documento ha llamado la atención de multitud de académicos interesados en estudiarlo por su conservación, por la calidad de sus ilustraciones y sus características fuera de la común. Sin embargo, el ejemplar ha quedado fuera del Programa Memoria del Mundo, creado por la Unesco en 1992 cuyo objetivo es promover y difundir el patrimonio documental. El cronista oficial de Girona, Joan Boadas, considera que la ausencia de este código junto con el de la Seu d’Urgell, “dos de los más importantes que hay en España, devalúa el programa”.

El Ministerio de Cultura, encargado de elevar a la Unesco cada dos años las propuestas que aspiran a formar parte de ese programa, este verano –a preguntas del grupo de Junts en el Senado– respondió que es la Catedral de Girona, como entidad propietaria y custodia del Beato, la que deberá preparar la candidatura. “El Ministerio no redacta propuestas de fondos ajenos a su red de archivos”, se argumenta, aunque sí ofrece “asesoramiento técnico” a las instituciones que lo requieran. La Catedral de Girona trabaja para revertir esta situación y estudia la posibilidad de presentar candidatura la próxima convocatoria, dentro de dos años.
