Con el arranque de la segunda vuelta para el Sevilla FCsiendo el último equipo en entrar en liza en la misma, comienza la verdadera carrera hacia la permanencia que deben emprender. Matías Almeyda y sus jugadores. Nadie les echará una mano en … este tortuoso camino. Ni arbitrajes, menos los rivales y casi seguro que su propio club, más centrado en la venta de activos de la propia plantilla para vestir al club de un limpio poco inmaculado de cara a esa venta conjunta de acciones que lleva camino de eternizarse. Almeyda lo sabe. Está solo. Él y su grupo de jugadores deben sacar al Sevilla de una papeleta que se parece demasiado a la de los últimos años, pero con un agravante: la plantilla es peor, sin jugadores que realmente sean capaces de decidir un encuentro por sí mismos y, los pocos que pudieran tener el equipo, están fuera, como es el caso de Rubén Vargasla última pérdida de un club al que todo le da la espalda, incluso los que visten con su misma camiseta.
La derrota de principios de año ante el Levante ha hecho más daño del que se llega a reconocer. Ha herido a un grupo que se había marchado de vacaciones con el regusto positivo de haberle competido bien a un real madrid que se iba cayendo hasta destituir a su entrenador. Un espejismo. La realidad fue que el Sevilla no compitió ante un Levante que se lo llevó por delante en los duelos. Después llegaría el duelo ante el Celtadonde sí hubo actitud, pero como siempre faltó el remate a un conjunto al que le faltan hombres de área para conseguir resultados positivos. Es lo más preocupante, aunque en todas las líneas no se tienen los recursos necesarios como para salvar a este herido de la muerte.
Por eso desde el Sevilla y en el propio sevillismo existe la sensación de que todo ha quedado en manos de un entrenador honrado en su trabajo, pero sin acierto a la hora de encontrar el modo en el que su equipo debe competir para sumar. Ya ni ganar partidos, sino evitar que las derrotas entren en cascada por una puerta cada vez más abierta a las mismas. Once tropiezos en la primera vuelta debería ser calificado como inaceptable en casi cualquier club de Primera, menos en un Sevilla que está diseñado para sufrir en un proyecto que busca comenzar desde cero y sin dinero, pero no para ser un alma perdida, tanto en su estadio como cuando sale de visita.
Akor y Ejuke han sido convocados por Almeyda tras llegar ayer a Sevilla desde Marruecos tras finalizar la Copa de África
Toca medirse al Elche, un equipo con mejores sensaciones que puntos en la primera vuelta, aunque los suficientes como para no pasar apuros siendo un recién ascendido. Eder Sarabia le ha otorgado a los suyos un sello inconfundible y han hecho sufrir a clubes muy superiores, creando en el Martínez Valero la sensación de conjunto difícil de doblegar. Estuvieron a punto de llevarse los tres puntos del Sánchez Pizjuán en la primera vuelta, derrota que evitó Peque con un gol en la recta final, convirtiéndose en uno de los dos únicos empates sumados por los sevillistas en el curso.
Cierto que el Elche llega de caer en la Copa Precisamente contra el Betis, en una eliminatoria que tuvo controlado e incluso se colocó por delante en el marcador en el segundo tiempo, pero que acabó perdiendo. Ya sólo le queda centrado en el campeonato liguero. Una situación similar a la de un Sevilla que ni siquiera alcanzó esa ronda de la Copa del Rey, saliendo por la puerta de atrás antes de tiempo, aunque se midiese a un rival de Primera. No importa. Es la dinámica perdedora y autodestructiva de una Sevilla que se ha metido en problemas y tiene miedo de seguir ahondando en ellos. Porque estas dinámicas no pueden ser eternas. No deben serlo.
La posición de Almeyda
Ningún entrenador podría aguantar los resultados de Almeyda en el banquillo del Sevilla. En cualquier otra temporada o contexto se le hubiera dado salida. Cesaro. Almeyda tiene más respaldo por el contexto que por la propia creencia. en que sea capaz de sacar el proyecto adelante, por mucho que el técnico se haya convertido en el único capaz de soportar tormentas como la que se viven mensualmente en Nervión desde hace tres años. Es el portavoz y único pilar del Sevilla actual, estando director deportivo y consejo de administración en un cómodo segundo plano, mientras la figura del banquillo se va erosionando.
-
Elche CF
Iñaki Peña; Chust, Affengruber, Petrot, Álvaro Núñez; Neto, Aguado, Febas; Diangana, Valera y Álvaro Rodríguez. -
Sevilla FC
Vlachodimos; Juanlu, Carmona, Gudelj, Kike Salas, Oso; Agoumé, Mendy, Sow, Peque e Isaac. -
Árbitro
De Burgos Bengoetxea (Comité Vasco). -
Estadio
Martínez Valero.
Al no haber entrado en descenso, aún tiene tiempo de aguantar el temporal. Pero cada vez le queda menos. Necesita puntuar para acabar con la dinámica negativa, antes de que adversarios de mayor entidad provoquen las esperadas derrotas del calendario. Porque sumar nuevamente 20 puntos en una vuelta podría dar la permanencia. Ajustada quizás. Sin embargo, no existe un sevillista que mire el calendario y señale las seis victorias que harían falta para alcanzar una cifra así. Tiempos oscuros en el Sevilla. Y más negros se pueden poner.
El entrenador ha viajado con lo que tiene y presentará una vez muy parecido al que se pudo ver ante el Celta en el Sánchez-Pizjuán y que no dejó una mala impresión a nivel global. Jugar menos con balón y más a la contra ante un Elche que monopolizará la posesión y querrá hacer daño entre los mediocentros y los centrales. Habrá que ver si los sevillistas vuelven a proponer un fútbol físico y de marcas individuales ante un adversario acostumbrado a encontrar al hombre libre con sus pases, incluso dejando que el portero contribuya a ello. Por correr no va a ser en el Sevillaya que el compromiso del grupo con la idea del entrenador sigue intacta, por mucho que no terminen de llegar los resultados. De hecho, se ha visto un mejor Sevilla como visitante que en su propio estadio, donde siente una presión extra por parte de esa grada que no entiende cómo se ha llegado a esta dramática situación. O sí lo sabe y señala sin disimulo a los culpables, metiendo últimamente en el saco a los jugadores. Sólo ellos podrán sacar al Sevilla del atolladero. No queda tiempo para más pruebas, el Sevilla se comienza a jugar la vida.