“Nadie en esta sala sabe quién soy. Estoy muerta, por supuesto, porque nací en Barcelona en 1908 (…). Llegué a ser una mujer importante y conocida en mi ciudad. Tan importante que una vez cien periodistas me ofrecieron un cálido homenaje cuando aún no tenía ni treinta años”. La sala que se menciona es la pequeña del teatro Gaudí, en Barcelona. Y quien recibió el calor de sus compañeros de profesión en enero de 1936, antes de que se fuera con la archiestrella Margarida Xirgu a las Américas para hacerle de jefe de prensa, es la periodista Irene Polo.
A Polo la encarna en el escenario la actriz Àngels Sánchez, en un monólogo, Coses que només saps quan estàs mortade poco menos de una hora. La obra, con texto de Francesc Salgado y dirección de Anna Güell, tiene dos semanas de recorrido y arranca ahora el último tramo. Se representa de jueves a domingo y es, junto a la publicación de dos libros que recopilan artículos suyos, parte del esfuerzo por recuperar la figura de una periodista pionera congelada en la memoria, pese a que con artículos como A la caza de cuatro palabras del Sr. Cambó Hizo nuevo periodismo antes de que Tom Wolfe acuñara el término, y antes de que Gay Talese rechazara que lo practicara en su Sinatra está resfriado.
“Fue la primera auténtica periodista de este país –dijo de Polo el colaborador de La Vanguardia Sempronio-. Las pocas mujeres que estaban en los diarios mariposeaban en las redacciones”.
Abordaba todo aquello que a sus compañeros ni se les pasaba por la cabeza que pudiera ser de interés periodístico.
Porque a Irene Polo le tocó vivir en una de esas épocas en las que era igual de complicado que una mujer se hiciera un hueco en el mundo del periodismo, que no ser mal vista por pantalones llevar. “De un momento a otro reconoceremos moral y socialmente que la mujer pertenece a la misma especie que el hombre y que, por lo tanto, lo que está bien para él ha de estarlo igualmente para ella”, escribió pícara la propia Polo en el diario Las Noticiasen mayo de 1931. Hablaba de pantalones, pero en el trasfondo está una denuncia a las dificultades de la mujer para abrirse paso en un mundo completamente machista. A nivel individual, además, su condición de lesbiana no ayudaba.
Visto lo visto, no es extraño que la editorial Renacimiento eligiera el año pasado el título Una intrusa en la prensa para una recopilación de 77 artículos que Polo publicó mayoritariamente entre 1927 y 1931 en castellano. O que la editorial Quaderns Crema volviera a editar – también en el 2025– otro compendio de artículos bajo el título La fascinación del periodismo. Crónicas (1930-1936). Glòria Santa-Maria y Pilar Tur ampliaron la antología de artículos de Polo publicados en el 2003, pasando de 300 páginas a más de 450. Unos textos que primero son en castellano, pero que después escribe en catalán al pasar a trabajar para diarios como La Humanidad, La Rambla oh L’Opinió.
Su periodismo era diferente. Y lo abordaba todo. También aquello que sus compañeros consideraron falto de interés. O mejor dicho, aquello que ni siquiera se les pasaba por la cabeza que pudiera tener interés periodístico: las castañeras, los vendedores de helados, la fiesta mayor de Gràcia, los taxistas, los hombres-anuncio.
Pero también cultivó la entrevista hecha reportaje para profundizar mucho más en lo absurdo. Como la miss que argumenta que por culpa de la fuga de Ramón Franco –hermano del que luego sería dictador– no ha ganado Miss España; la cita en un taxi con una actriz protagonista en 1927 de La tía Ramona, que se enfada con Polo porque se da cuenta de que ha pedido al taxista que haga un trayecto más largo y así tener más tiempo para charlar.
“Los artículos son todos una maravilla y muy divertidos, cada uno de ellos son casi una pieza teatral”
Además, su experiencia como jefa de publicidad de la productora de cine Gaumont, con tan solo 19 años, le abrió las puertas a estrellas, como Buster Keaton. Al final de su carrera tratado con más intensidad cuestiones políticas. En 1936 fue con Xirgu. Poco después estallará la Guerra Civil y será una exiliada sobrevenida.
Reunir buena parte de sus artículos es un trabajo complicado, ya que Polo a menudo escribió sin firmarlos o con seudónimo. La investigación de Santa-Maria y Tur en este sentido ha sido fundamental. También para ir completando poco a poco el rompecabezas de su biografía. Faltan piezas, pero gracias a las dos investigadoras se ha podido determinar, por ejemplo, que la periodista nació en 1908, y no en 1909, como hasta hace unos meses se creía. Contrariamente, los motivos que la llevaron al suicidio en Buenos Aires en 1942, con 33 años, aún no son del todo claros.
Desde noviembre del 2024 que Coses que només saps quan estàs morta evoluciona. Primero fue una suerte de conferencia, luego una lectura. Ahora, una obra teatral. Pese a los testimonios biográficos, las dificultades para reconstruir su vida se explican porque “salta de un diario a otro, va cambiando de ambiente, busca experiencias nuevas”, explica Francesc Salgado. “Los artículos están en la hemeroteca, pero su vida se desvanece…”.
Anna Güell, por su parte, asegura que con la actriz Àngels Sánchez se dejaron guiar por la intuición: “Vas dirigiendo al personaje y de golpe es como si te hablara y lo que no sabes de ella sale solo en el escenario”.

Salgado y Güell no descartan en un futuro ir más allá de un monólogo y crear una obra de teatro coral para dar vida a algunos de los artículos de Polo: “Son todos una maravilla y muy divertidos, cada uno de ellos son casi una pieza teatral”. Por ahora tienen en mente unos podcasts. Luego ya se verá.
“Cien periodistas homenajeando a una compañera mujer en esa época… es espectacular que alguien tan importante haya desaparecido de nuestro recuerdo”, señala Güell. Santa-Maria, Tur, Salgado y Güell, con su empeño, luchan para que no vuelva a suceder.

