El Fondo Monetario Internacional (FMI) ha aprovechado su actualización de previsiones de invierno para alinear sus expectativas sobre la economía española a lo que la mayoría de las instituciones internacionales e institutos de análisis internacionales ya habían pronosticado: España mantendrá una fuerte inercia de crecimiento … este año y el que viene a la espera de conocer el efecto real que el repliegue de los fondos europeos y de otros factores que han impulsado la economía española en los últimos años tiene sobre el potencial de crecimiento del país.
El organismo ha corregido al alza sus previsiones para 2026hasta el 2,3%, y para 2027, hasta el 1,9%. Los analistas del FMI no solo comparten la previsión del Gobierno para este año sino que incluso la mejoran una décima, pero esperan, por el contrario, una desaceleración más pronunciada de cara a 2027, ejercicio en el que Economía prevé un crecimiento del 2,1% y el FMI pronostica un 1,9%. Para 2025 se estima que la economía creció un 2,9% y un 0,7% en el último trimestre.
La economía española continúa creciendo, sin embargo, por encima del nivel de las economías avanzadaspara las que el Fondo pronostica un crecimiento medio del 1,8% este año y del 1,7% en 2027 y también por encima de los grandes países europeos. Tras salir en 2025 de la recesión, Alemania crecerá un 1,1% este año y un 1,5% al calor del ambicioso programa de gasto público lanzado por el canciller Friedrich Merz; Francia, enmarañada en un grave problema fiscal crecerá un 1% y un 1,2%, respectivamente; e para Italia el FMI augura un crecimiento muy tenue del 0,7% en ambos ejercicios. El crecimiento global se mantendrá en el entorno del 3,3% como sucedió en 2025.
En relación a la economía española el informe de invierno del fondo destaca la contribución al crecimiento de los sectores tecnológicos, aunque aún modesta, y el vigoroso comportamiento de su economía.
El FMI concluye que el último de las convulsiones en las relaciones comerciales globales impuesto por la amenaza arancelaria se ha compensado en gran medida por el impacto de la inversión tecnológica, muy especialmente en Estados Unidos y Asia, y en otros casos -como Europa- por el esfuerzo de la política fiscal. Sin embargo, su mirada al futuro es preocupada. Los analistas del Fondo consideran que “las perspectivas siguen expuestas a factores adversos” y que una potencial “revaluación de las expectativas de crecimiento de la productividad asociadas a la IA” podría dar lugar a un declive de la inversión y, sobre todo, a una corrección brusca en los mercados financieros. agitando el fantasma del célebre desplome de las ‘puntocom’ de finales de los 90 y principios de siglo.
