Apple ha visto de todo con sus productos: gente que usa un iPhone como nivel, AirTags como detective privado y un Apple Watch como sirena de emergencia. Pero internet nunca se queda sin creatividad. Esta vez, el protagonista no es una aplicación ni una función escondida: es el cargador del Apple Watch, convertido —sin pedir permiso— en una herramienta para lograr uñas con efecto “velvet” que parecen sacadas de un salón.
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Y lo mejor (o lo más peligroso, según se mire): tiene sentido técnico.
El origen de “iManicure”: Reddit, curiosidad y esmalte magnético
El truco se ha popularizado gracias a publicaciones en Reddit y redes sociales donde algunas personas prueban el disco de carga del Apple Watch como “imán premium” para esmaltes magnéticos, conocidos como ojo de gato tu ojo de gato (también llamados “uñas de terciopelo” en algunos tutoriales).
Estos esmaltes tienen partículas ferromagnéticas microscópicas. Cuando se aplica un campo magnético antes de que secuencia, las partículas se reordenan y aparecen patrones, brillos y degradados.
Es decir: el esmalte “se deja peinar” por un imán… y el resultado cambia según el tipo de campo que reciba.
La física detrás: por qué el cargador del Apple Watch “sirve”
El cargador del Apple Watch no es un imán cualquiera. Está diseñado con imanes para alineal el reloj y facilite la carga por inducción, asegurando que el dispositivo se coloque en la posición correcta.
Esa alineación no se logra con un solo imán plano, sino con una circular de disposición (un anillo) que genera un patrón de campo distinto.
Y ahí está la gracia para la manicura: un imán plano típico tiende a crear una línea bastante recta.
En cambio, el anillo del cargador empuja las partículas del esmalte hacia los bordes y puede producir un efecto de halo o degradado que se ve más “pro” y menos “raya y listo”. No es que el cargador sea “más fuerte”; es que el campo es más interesante.
Cómo lo están haciendo (sin convertirlo en tutorial peligroso)
Las versiones virales coinciden en una lógica simple: colocar el dedo cerca del cargador, aplicar el esmalte magnético y esperar unos segundos para que el patrón se forme antes de sellar o dejar secar.
El resultado puede variar según el esmalte, la distancia y el tiempo, pero el principio es el mismo: partículas + campo magnético + paciencia mínima.
El “pero” obvio: electrónica + esmalte no son mejores amigos
Hay un detalle que conviene no ignorar: esto implica acercar un líquido químico a un accesorio electrónico.
Aunque el cargador suele estar sellado y pensado para uso diario, una mancha de esmalte (especialmente si se seca) puede ser permanente y arruinar el cargador, o simplemente dejarlo hecho un desastre estético.
Por eso, el truco es curioso y tiene explicación científica, pero también es el tipo de idea que se entiende mejor como “experimento de internet” que como recomendación para cuidar el equipo. Funciona, sí. Pero el cargador no pidió participar.
Apple diseñó imanes para cargar… y la gente los convirtió en estilo
Lo más divertido de esta historia es que no hay misterio: es ingeniería aplicada a un uso inesperado. Apple creó un sistema de imanes para alineación; el esmalte magnético responde a imanes; y la comunidad conectó los puntos.
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Es un recordatorio de cómo internet trata la tecnología: si existe un objeto con una propiedad útil, alguien lo va a usar para algo completamente distinto. A veces para resolver un problema. A veces para hacerse las uñas.
