Es ya una afirmación de perogrullo que Métrika es una de las artistas más influyentes, admiradas y polémicas de la escena española, sin embargo, la artista centenaria oriunda de Valencia. ha vuelto a reinventar su estilo con un lanzamiento que funciona como punto y aparte a su breve, aunque ya exitosísima carrera.
Thais Amores García, como en verdad se llama la cantante, comenzó en el mundillo de las batallas de gallos, como se inician casi todos los artistas que acaban transitando con su estilo por ese sonido que se suele etiquetar de forma genérica como urbano.
Sin embargo, aunque la etiqueta de urbano pueda ser genérica, el estilo que ha trabajado Métrika hasta ahora es de todo menos eso; su estilo es reconocible e incorruptible, único y rupturista; desde sus primeros trabajos, la brutalidad y la carga sexual de sus letras se han convertido a la de Valencia en todo un icono para las autodenominadas chonis, raxetas o desquiciadas; ha convertido adjetivos perniciosos o peyorativos en símbolos de orgullo para una generación de mujeres que inició su propio tránsito sonoro y estético.
Desde el lanzamiento de su álbum debut, Ceremoniay su icónico madre fundadorala discoteca que la posicionó en el mapa, Métrika ha logrado con sus canciones reunir a toda una legión de fans, en su mayoría, femeninas.que han encontrado por fin unas letras de brutal desahogo que subrayar.
Algunas de sus canciones más icónicas – y con sus títulos menos sutiles – son toto de loca oh Ya te has corridohimnos que suenan en las discotecas de culto pero también en los coches, las raves y los altavoces achantados en los parques; Métrika combina un autoconocimiento brutal de su generación, una en la que lo oscuro, lo gótico y hasta lo satánico ha ganado una posición más provocativa que figurativa.con su forma de cantar que recuerda al rap o reguetón, y sus ritmos que, en muchas ocasiones, acaban partiendo del hip-hop hasta fusionarse con el techno más oscuro: sabe qué se escucha en las fiestas y ella lo trae.
A finales de 2025, su último movimiento mediático desató rumores y habladurías: con su particular estilo provocativo y altivo, anunciaba que dejaba de ser un artista independiente para firmar con Universal Musicuna de las discográficas más grandes del mundo y que edita en España a artistas como Aitana o Bad Gyal. Ante los mensajes que circularon en la red que aseguraban que se había vendido a las mayoresMétrika respondió que seguiría haciendo lo mismo que siempre, solo que ahora con más dinero.
Y así ha sido, pues el viernes, 16 de enero, publicaba su nuevo trabajo, el primero bajo el paraguas comercial de Universal. Jane Doe en la casa de sus sueños se llamay en él renueva por completo el revestimiento estético de su estilo, aunque su esencia contestataria y musical se mantiene – es un cambio de era, quizás diría un fan de Taylor Swift –.
El propio nombre del disco es ya una más que declaración de intenciones, pues Jane Doe es el nombre genérico que se le da en Estados Unidos a una mujer en busca y captura por la Policía y cuya identidad aún no se conoce, o el nombre legal que se le otorga a un cadáver sin identificar. Métrika también juega con el en la casa de los sueñoshistórico sobrenombre con el que se ha calificado a Barbie en decenas de sus películas o anuncios. Quizás nos esté queriendo decir que es un cadáver desconocido en un lugar maravilloso.
El cambio de estética o “barbieficación” se aprecia también en el arte que acompaña al EP, pues ha cambiado sus tradicionales tonos oscuros, reminiscencias de su autopercepción como vampiresa o madre fundadora, por el rosa chillón típico de la marca de muñequitas. En algunas de sus canciones más icónicas. También se ha definido como una muñeca, quizás ahora lo sea más que nunca.
El trabajo es breve, de cinco canciones, aunque en él dé tiempo de sobra a introducirse en el universo léxico de la artista, que vuelve a usar conceptos como su icónico. debilucho – resignificación de coño: un pringado, un idiota –y se muestra orgullosa de las compañías que la mueven: las zorras, las putas y las travestis.
También hace gala de su percepción del sexo, cantando que ella no echa polvos, sino que lo suyo son auténticas posesiones. Desde el principio de su carrera la artista ha explorado la sexualidad con ironíatambién con destreza líquida, para manifestar esa extraña relación que mantiene con los hombres –muchos de ellos, dickies–: los odia, pero le gustan.
Este nuevo álbum empieza reivindicando su fuerza con El táser de mamá y acaba en putita virgendonde explota su sensualidad lírica. También hay canciones como Una bimbo por Madriddonde vuelve a blandir esta nueva faceta como muñeca que reivindica con energía en su nuevo trabajo.
Con este EP, Métrika da un paso más en su consolidación como una de los artistas más importantes e influyentes del panorama. Su cuidada lírica misándrica, la reivindicación estética del odio que siente por ella misma y todo el universo creativo y vampírico que ha levantado, la convierte en una de las artistas más polémicas y odiadas del género – masculino, diría ella –, pero también de las más cotizadas e imitadas.
