La desregulación del internet satelital transformó en tiempo récord el acceso a la conectividad en la Argentina. A poco menos de dos años de su desembarco oficial en Argentina, Enlace estelar ya se consolidó como uno de los principales proveedores del país y permitió que cerca de un millón de personassobre todo en zonas rurales y remotas, acceden por primera vez a internet de alta velocidad.
El dato fue destacado por el ministro de Desregulación y Transformación del Estado, Federico Sturzeneggerdurante una disertación ante la Red Nacional de Investigadores en Economíadonde presentó una mapa de introduccion del servicio elaborado por Darío Genua.
Según estimaciones de APNICla empresa de Elon Musk ya se ubica entre los seis mayores proveedores de internet de la Argentina, con alrededor de 700.000 usuariosmientras que a nivel global supera los 9 millones de clientes.
Federico Sturzenegger destacó el impactante crecimiento de Starlink
El mapa que compartió Sturzenegger: a la izquierda, los usuarios de Starlink en 2024 ya la derecha, los usuarios de la red en 2025
En su exposición, Sturzenegger subrayó que el impacto económico fue inmediato. “las operaciones mineras y energeticas ganaron eficiencia, el turismo se expandió —con establecimientos patagónicos que ahora atraen visitantes que trabajan de forma remota— y la agricultura de precision pasó a ser viable simplemente instalando una antena satelital en la maquinaria”, explicó. Para el funcionario, la rápida adopción dejó en evidencia que las objeciones previas no respondían a problemas técnicos ni de seguridad, sino a la defensa de rentas reguladas.
El ministro también apuntó contra el esquema anterior: recordó que, pese a tratarse de un país extenso y poco pobladoel internet satelital estuvo prohibido durante años. Incluso mencionó la creación de una empresa estatal de fibraque demandó cerca de u$s7.000 millones y que, según su visión, nunca tuvo posibilidades reales de cubrir cada paraje rural.
El punto de inflexión llegó con el Decreto 70/23firmado por el presidente Javier Milei a pocos días de asumir, que abrió formalmente el mercado al internet satelital. “En cuestión de semanas comenzaron a operar varias compañías, especialmente Starlink. En 2023 no había ni un solo cliente; hoy, un año y medio después, el cambio es totall”, resumió Sturzenegger.
Si bien Starlink lidera el segmentono es el único jugador. En la Argentina también ópera órbitaenfocada en gobiernos y empresas, mientras que DirectTV avanza con la llegada de Proyecto Kuiperla constelación de satélites de Amazonasque ya cuenta con 150 satélites en órbita y prevé sumar otros 32 de febrero.
Para el Gobierno, la experiencia del internet satelital se convirtió en una caso testigo de los efectos de la desregulación: una tecnología bloqueada durante años logró, en pocos meses, ampliar la conectividad, dinamizar actividades productivas y reducir brechas territorialessin necesidad de subsidios ni inversiones públicas adicionales.
El cambio que implementó Starlink en Argentina en enero de 2026
Enlace estelar implementó una actualización estructural en su oferta para la Argentina, con un impacto inmediato en el mercado local. El servicio de Internet satelital de la empresa SpaceX del magnate sudafricano-estadounidense Elon Musk decidió duplicar la capacidad de su plan “Itinerante de 50 GB”, elevándolo a 100 GB mensualesmanteniendo el costo de suscripción inalterado.
Este ajuste, que entró en vigencia plena en enero de 2026no es simplemente un gesto de generosidad comercial. Representar a una cambio de paradigma en cómo la empresa gestiona el tráfico de su red en una región donde la demanda de datos en zonas rurales y remotas no para de crecer.
Sin embargo, el anuncio vino acompañado de una advertencia importante: la flexibilidad para “comprar más gigas” desapareció, e instala un modelo de gestión de rojo mucho más rígido pero previsible.
Hasta la llegada de 2026, el plan de entrada de Enlace estelar para quienes necesitaban Internet fuera de un domicilio fijo era el de 50GB. Para un usuario promedio, este volumen resultaba escaso, especialmente si se considera que el consumo de video en alta definición puede agotar esa cuota en menos de 20 horas.
Al elevar el piso de 100GBStarlink posiciona su servicio “Mini” y las antenas portátiles en un punto dulce de productividad: es suficiente para un mes de teletrabajo intensivo, videollamadas y navegación web, aunque sigue siendo ajustado para el entretenimiento masivo.
La decisión de mantener el precio en $63.000 busca blindar a la compañía frente a la incipiente competencia de otros proveedores satelitales de órbita baja y la expansión de las redes de móviles móviles con tecnologías de quinta generación (5G) terrestres que empiezan a asomar en los corredores logísticos.
Duplicar la capacidad sin el costo es una maniobra de aumentar fidelización agresiva: Starlink sabe que una vez que un nómada digital o una empresa de logística instala su infraestructura, el costo de salida es alto, y mejorar la propuesta de valor inicial es la mejor forma de evitar la rotación de clientes.
