El primer ministro francés, Sébastien Lecornu, ha dado marcha atrás respecto a una de las primeras promesas que hizo el pasado otoño tras asumir el cargo. Había anunciado a principios de octubre que no utilizaría el artículo 49.3 de la Constitución gala … un impopular decreto gubernamental utilizado cada año en Francia desde 2022 para aprobar los presupuestos sin una clásica votación parlamentaria. Pero después de casi tres meses de tensos y caóticos debates presupuestarios en la Asamblea Nacional, el responsable del Ejecutivo ha cambiado de opinión. Finalmente, ha decidido aprobar las cuentas públicas de este año a través del decreto impugnado.
«Hemos tomado esta decisión con cierta amargura», aseguró Lecornu este lunes por la tarde. Hizo el polémico anuncio en la rueda de prensa posterior al Consejo de Ministros. Durante esa comparecencia en el Palacio del Elíseo, explicó que recurriría al 49.3 «mañana (martes) para la parte dedicada a los ingresos del proyecto de ley» presupuestario. «La credibilidad de Francia depende de que cumplamos con nuestra promesa de llegar al 5%», agregó refiriéndose al objetivo que su Gobierno tiene de cara al 2026 respecto a la reducción del elevado déficit público del país, que fue del 5,4% del PIB a finales del año pasado.
Con el anuncio de este lunes, el Ejecutivo de centro-derecha avanza en la adopción de unos nuevos presupuestos y evita conformarse con una simple prórroga de los de 2025. Por un lado, eso garantiza el aumento para este año de 6.700 millones de euros del gasto militar que había pedido al presidente, Emmanuel Macron. Por el otro, comportará unos recortes poco habituales en un país como Francia —es una de las naciones con uno de los mayores gastos públicos en Europa—, pero menos severos que los anunciados el pasado verano por François Bayrou, predecesor de Lecornu, quien se vio obligado a dimitir por el Parlamento tras haber presentado un plan que comportaba un tijeretazo de 44.000 millones.
Suena una moción de censura
«Los impuestos para los franceses serán los mismos en 2026 que en 2025. Todas las medidas fiscales para el 99,9% de las empresas serán las mismas», ha defendido Lecornu. Su anuncio coincidió con el inicio este lunes de la edición anual de la cumbre de Davos, donde se reúnen las élites políticas y económicas mundiales. También tuvo lugar pocos días después de que el primer ministro anunciara el viernes nuevas concesiones al Partido Socialista (PS) en aras de lograr un pacto de mínimos. A cambio de evitar que los socialistas apoyen una moción de censura contra el Gobierno, dijo que disminuiría el precio de los comedores universitarios a un euro y aumentaría en 600 euros anuales una prima que reciben los trabajadores precarios.
Al recurrir al 49.3 —seguramente lo hará varias veces para aprobar las distintas partes de los presupuestos—, Lecornu abre la puerta a las mociones de censura de la oposición. La Francia Insumisa (afines a Sumar o Podemos) y la ultraderechista Agrupación Nacional de Marine Le Pen anunciaron este lunes que responderán al polémico decreto con sus respectivos textos de censura. Como ya ocurrió a finales de octubre y la semana pasada, el desenlace de esas votaciones dependerá de los diputados del PS y de la derecha tradicional de Los Republicanos. Aunque lo más probable es que el primer ministro las supere, se prevé un resultado ajustado. Un estrecho margen de votos que no permite descartar una sorpresa.
