Nada que objetar a los comentarios benevolentes alrededor de la derrota del FC Barcelona en Anoeta. De 100 partidos jugados así, 99 caen un favor. El equipo de Flick arrasó en dominio, posesión y una sabia administración de su verticalidad, y así lo corroboraron las estadísticas, en ocasiones pobres argumentos, pero esta vez más que válidas para ilustrar un partido desgraciado. Si un equipo provoca ocho paradas de mérito del portero rival, le chuta 25 veces y lanza hasta cinco balones contra el poste, intervención del VAR a parte, no se puede negar su voluntad de ganar y hasta su merecimiento, aunque sepamos que el verbo merecer no conjuga siempre bien con el fútbol.
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