La final más delirante de la historia del fútbol ha ensombrecido una Copa de África que era un examen mundial para Marruecos, organizador del evento y del Mundial 2030 junto a España y Portugal. El bochornoso desenlace de los recogepelotas robando la toalla al … portero de Senegal, la amenaza del futbolista marroquí Saibari en la misma intimidación, la entrega de la copa al campeón que no quiso realizar la autoridad política, los altercados de los periodistas en la rueda ante el seleccionador senegalés… Una cadena de situaciones deshonrosas que han manchado el furor por el fútbol de un país entregado que ha progresado en la organización.
Los dirigentes del fútbol que han visitado los estadios durante la Copa África, el directivo personal que conoció otras ediciones de torneos celebrados en el país vecino, le dieron un notable a Marruecos en su gestión del último mes antes de la final.
Estas voces recuerdan lo sucedido en el Mundial de Clubes de 2014, celebrado en Marruecos. El Real Madrid tuvo que cambiar la sede de su encuentro de semifinales ante el Cruz Azul mexicano por las lamentables condiciones del césped en el estadio de Rabat. Todo, un día antes de jugar.
El asunto derivó en un problema de seguridad en Marrakech al no disponer de tiempo los aficionados del Real Madrid y los locales para realizar el cambio de entradas y de ciudad. Hubo gente que ingresó en el estadio sin entradas, invasión de campo y una pésima imagen al mundo.
Ese estadio de Rabat que no pudo acoger el partido del Madrid fue este pasado domingo la sede de la final de la Copa África. Un recinto moderno, con un aforo para 68.700 personas cuya vieja estructura fue demolida en 2023 a golpe de dinamita y en el que se ha trabajado 24 horas y siete días a la semana durante dos años para que estuviera listo en esta Copa África.
Inaugurado el 5 de septiembre de 2025 como recinto multiusos, es el primer estadio que cumple con toda la normativa FIFA para albergar la Copa del Mundo de 2030, junto al de Tánger. El Gran Estadio de Tánger, con capacidad para 75.000 espectadores, es una instalación impresionante en la ciudad del norte, a menos de una hora en ferry de España.
El Gran Estadio de Casablanca será el más grande del mundo, con capacidad para 115.000 espectadores
Marruecos contará con seis sedes para el Mundial que organizará junto a España y Portugal: Rabat, Casablanca, Tánger, Agadir, Fez y Marrakech. Estos tres últimos necesitan reformas. Aún son estadios viejos sin techado cubiertos ni protección de una visera para el agua, el sol o las inclemencias.
Alguno tiene todavía pista de atletismo, al estilo de los campos alemanes construidos en los años setenta, muy seductor para los amantes del atletismo pero que a los futboleros les molesta porque aleja al público de su afición e interfiere en la química de presión sobre el equipo adversario.
El Gran Estadio Hassan II en Casablanca será la joya de la corona. El más grande del mundo, con capacidad para 115.000 espectadores, el recinto que ha entrado en disputa por la final del Mundial con Madrid y Barcelona. Por ahí los datos espectaculares, pero por otro lado está el transporte. El estadio se encuentra a 40 kilómetros de Casablanca en una zona sin servicios y de momento sin comunicación de enlace a la vista.
El Gobierno de Marruecos tiene previsto gastar 1.400 millones de dólares en los seis estadios, con el objetivo de contar con recintos de última generación e instalaciones de rendimiento máximo.
La inversión en transporte es una de las asignaturas pendientes de Marruecos respecto al progreso del país. En la actualidad solo existe una línea de trenes AVE que une Casablanca con Tánger pasando por Rabat, y al sur una extensión con Agadir y Marrakech. Las fuentes consultadas por ABC aseguran que no habrá más redes de trenes de alta velocidad cuando lleguen las fechas del Mundial 2030.
El reino marroquí también tiene previsto invertir más dinero en aeropuertos y carreteras que hoy son deficientes. Este ánimo inversor por el fútbol y por modernizar ciudades y economía chocó con los disturbios protagonizados por jóvenes el pasado septiembre. Más hospitales y menos pobreza, fue el lema de las protestas. Los hospitales escasean en el Marruecos, un déficit a tener en cuenta para el Mundial.
«Fue una clara falta de seguridad. Los jugadores fueron expuestos a situaciones de hacinamiento y riesgo»
Federación de Senegal
comunicado oficial
El país vive inmerso en un furor por el fútbol que hace expresar a los observadores una frase, «Marruecos es hoy Brasil». El país está entusiasmado con el Mundial, la Federación se ha volcado, hay inversiones y el deporte rey inunda las calles, los bares, las televisiones. El Mundial es un proyecto de país.
Pero la realidad de la final de la Copa África ha chocado contra las expectativas del juego limpio. Fue todo lamentable. La imagen de los recogepelotas tratando de robar las toallas un Mendy (el portero de Senegal); la coacción de un futbolista marroquí sustituido (Saibari) al segundo guardameta senegalés que intentaba ayudar a su compañero; la ceremonia de entrega de la copa al vencedor, con el hermano del rey Mohamed VI que no quiso realizar el acto protocolario; los incidentes en la sala de prensa entre los periodistas marroquíes y el seleccionador de Senegal…
Falta de seguridad y de juego limpio fue la denuncia que realizaron los jugadores de Senegal antes de la final, a su llegada a la estación de tren en Rabat: «Fue una clara falta de medidas de seguridad. Esta deficiencia expuso a los jugadores y al cuerpo técnico a situaciones de hacinamiento ya riesgos incompatibles con lo que se espera de una competición de esta magnitud y el prestigio de una final continental«, declaró la federación de Senegal en un comunicado.
Después de perder la final, la federación marroquí de fútbol emitió un comunicado en el que anuncia que va a emprender acciones legales ante la FIFA por el abandono del terreno de juego de Senegal previo al lanzamiento del penalti, que según ellos, perjudicó sus intereses en el lanzamiento del penalti de Brahim.
