El diagnóstico de hígado graso se ha vuelto cada vez más común en los consultorios médicos. Esta condición, caracterizada por la acumulación de grasa en el hígado, suele estar asociada al sedentarismo, a los desequilibrios metabólicos ya una alimentación poco saludable.
Aunque en muchos casos no presenta síntomas evidentes, sí genera una preocupación constante en quienes la padecen, especialmente al momento de definir Qué alimentos pueden mantenerse en la dieta diaria.
LEA TAMBIÉN
Entre esas dudas, el huevo ocupa un lugar central. Presente en el desayuno de millones de hogares, este alimento ha sido señalado durante años como un posible enemigo del hígado y del colesterol. La pregunta aparece con frecuencia: ¿es necesario eliminarlo por completo o puede consumirse con moderación?
Durante mucho tiempo, la yema fue vista con desconfianza por su contenido de colesterol. Sin embargo, la evidencia científica más reciente ha ido suavizando esa percepción. Hoy, los especialistas coinciden en que el problema no suele estar en un alimento aislado, sino en el conjunto de la dieta y en la forma en la que el cuerpo procesa las grasas.
El huevo aporta proteínas y nutrientes esenciales.
Foto:stock
Lo que hoy dicen los expertos sobre el consumo de huevos
Las actuales no establecen una cifra única de recomendaciones válidas para todas las personas con hígado graso. De acuerdo con criterios médicos citados por expertos en nutrición y hepatología, el consumo suele ubicarse entre dos y cuatro huevos completos por semana, aunque algunos estudios recientes señalan que, en contextos dietarios equilibrados, podrían ser seguros incluso rangos un poco más amplios.
Investigaciones publicadas entre 2024 y 2025 en revistas científicas como Revista de Nutrición y Nutrientes indican que el huevo no se asocia de forma directa con el empeoramiento del hígado graso. Por el contrario, se ha destacado su aporte de colina, un nutriente que cumple un papel importante en el metabolismo de las grasas y que podría ayudar a prevenir su acumulación en el hígado.
LEA TAMBIÉN

Instituciones internacionales como la Clínica Mayo, coinciden en que el huevo puede formar parte de una alimentación saludable siempre que se consuma dentro de un patrón nutricional equilibrado, rico en vegetales, frutas, legumbres y granos integrales.
Cuando el número no es lo más importante
Más allá de la cantidad semanal, los especialistas insisten en que el método de preparación influye de manera decisiva. Huevos cocidos, pochados o revueltos sin aceites añadidos son opciones preferidas frente a las versiones fritas, que incorporan grasas adicionales que sí pueden afectar la salud hepática.
Los especialistas recomiendan moderación y preparación saludable. Foto:iStock
También se recomienda diferenciar entre la clara y la yema. La clara es una fuente de proteína de alta calidad, fácil de digerir y sin grasa, por lo que puede consumirse con mayor frecuencia. La yema, aunque nutritiva, suele sugerirse con moderación en personas con colesterol elevado o alteraciones metabólicas.
El enfoque actual destaca el contexto dietético completo. Un huevo dentro de una dieta mediterránea, con aceite de oliva, pescado azul, verduras y fibra, no tiene el mismo impacto que dentro de un plan alimentario cargado de azúcares, harinas refinadas y productos ultraprocesados.
LEA TAMBIÉN

La recomendación médica sigue siendo clave.
El hígado graso no se manifiesta igual en todas las personas. Existen distintos grados de la enfermedad y, en fases avanzadas, como cuando ya hay inflamación o fibrosis, las indicaciones pueden ser más restrictivas. En estos casos, algunos especialistas incluso recomiendan evitar ciertos alimentos y priorizar otras fuentes de proteínas.
Por esa razón, la consulta con un médico o nutricionista sigue siendo el principal punto de referencia. El seguimiento profesional permite ajustar la dieta según los análisis clínicos, la evolución del paciente y la presencia de otras condiciones como diabetes, sobrepeso o colesterol alto.
Expertos destacan la importancia del acompañamiento médico.
Foto:iStock
En la actualidad, la evidencia médica respalda una mirada menos prohibitiva y más consciente. El huevo dejó de ser visto como un enemigo automático del hígado y pasó a entenderse como un alimento que, consumido con criterio, puede integrarse a una alimentación saludable. La clave, como señalan los expertos, no está en contar unidades, sino en construir hábitos sostenibles que protejan la salud hepática a largo plazo.
MÁS NOTICIAS:
MARÍA PAULA LOZANO
REDACCIÓN ALCANCE DIGITAL
