Los libreros de Moyano lo tienen claro: Necesitamos un café literario para revitalizar la actividad cultural de la Cuesta.. Consideran que la bajada de clientes que llevan décadas años sufriendo podría frenarse con un lugar donde organizar clubes, presentaciones, tertulias… Sin embargo, la Unesco no quiere. Desde que el Paisaje de la Luz fue declarado Patrimonio Mundial, cualquier apertura debe estar sujeta a su veredicto. Y, por el momento, pese a la insistencia del Ayuntamiento, no está por la mano de obra. “Llevamos años luchándolo. No hay ningún establecimiento entre la estatua del ángel caído en El Retiro y el McDonald’s de Atocha. Y no sólo para comprar una bebida, sino para crear actividades. Pensábamos que lo tendríamos de cara al centenario que tuvo lugar en 2025pero no. O, al menos, que el concurso de la obra estaría adjudicado”, apunta Lara Sánchez, fundadora de la asociación Soy de la Cuesta.
El Consejo Internacional de Monumentos y Sitios (Icomos), órgano asesor de la Unesco, a través de un informe emitido en febrero de 2025, rechazar la propuesta del Consistorio asegurando que este café podría dejar en un segundo plano la actividad librera. Una decisión que sorprendió a los afectados ya que, para ellos, ojo, su apertura atraería a nuevos públicos. Y, por tanto, aseguraría su supervivencia. La Cuesta de Moyano es, junto a los Bouquinistes de París, la única feria de libros al aire libre de Europa.
Imagen antigua de la Cuesta de Moyano. / EDITORES DE MADRID
La idea surgió en 2016, gracias al proyecto. Territorio Moyano que el gobierno de Manuela Carmena se puso en marcha: se trataba de una consulta a libreros, vecinos y visitantes de la Cuesta para conocer cuáles eran sus reclamos. Uno de los más mencionados fue el café literario. Así que, en 2018, el Ayuntamiento lo presentó a la Comisión Local de Patrimonio Histórico, donde fue aceptado. Sin embargo, tuvo que adaptarlo tras declararse Patrimonio Mundial el Paseo del Prado y del Buen Retiro y el Paisaje de las Artes y de las Ciencias. De nuevo, fue aprobado en la citada comisión. Y, de inmediato, se envió a la Unesco a través del Ministerio de Cultura. Su respuesta fue tajante: rechazo. A las pocas horas, el Consistorio liderado por José Luis Martínez-Almeida aseguró que trabajaría por “revertir” dicha opinión desfavorable.
“Creo que no se ha entendido bien lo que significa este café y su necesidad. Puede ser el impulso que necesita la Cuesta para seguir manteniéndose y encarar los próximos 100 años”, subrayó Marta Rivera de la Cruz, delegada de Cultura del Ayuntamiento. Asimismo, puntualizó que era “muy difícil” dar plazos en cuanto a cuándo se producirán novedades al respecto. Y añadió: “Lo que puedo decir es que por nuestra parte todo se va a hacer con celeridad que permitirá otros”.
Velas y frases
EL PERIÓDICO DE ESPAÑA se ha puesto en contacto con Rivera de la Cruz para conocer el estado de las cosas: “Nos sentimos especialmente satisfechos de haber participado activamente desde el Ayuntamiento en las celebraciones del centenario, colaborando con libreros, asociaciones y ciudadanos para poner en valor su legado. La subvención de 120.000 euros Aprobado el pasado octubre para la mejora de las casetas responde a nuestro compromiso con la sostenibilidad y la conservación de este espacio único. Que la Cuesta recibió además una Medalla de Madrid en San Isidro fue un justo reconocimiento a su trayectoria ya su contribución al tejido cultural de la ciudad. Seguimos trabajando para sacar adelante el café literario“.

Ambiente de la Cuesta de Moyano un domingo. / LUCA PIERGIOVANNI
Junta Municipal de Retiro adjudicó las últimas cuatro casetas de Moyano el pasado noviembre. De tal modo que, así, por primera vez, todos están en funcionamiento. El café literario no es la única petición de la Cuesta de Moyano. “Mantener una feria de estas características es muy complicado. Ya no hay tanta gente los domingos como antes. Tenemos más turistas, pero no es nuestro cliente potencial. El cambio climático nos está haciendo daño. Cuando hace demasiado calor, no pasa nadie por aquí. Y, cuando llueve, igual. Nos gustaría que nos pusieran velas como las de Preciados. Es súper sacrificado. También queremos que, como sucede en el barrio de Las Letras, pongan frases de Pío Baroja, Christina Rosenvinge, Rosa Montero y Antonio Lucasentre otros, en el suelo para dar al lugar la entidad que merece. Aquí, a diferencia de París, no vendemos imanes. Los libreros paganos un canon municipal por sus puestos, algunos hasta 10.000 euros anuales. Por ello, es tan importante proteger esta actividad”.
