“Es un privilegio tener a Antonio Pintus”, soltó Álvaro Arbeloa en su aseada presentación como entrenador del Real Madrid. “En el plano físico tenemos mucho margen de mejora. Está Antonio para eso, creo que hace falta”, remarcó tras la catástrofe de Albacete.
Nunca antes un preparador físico había levantado tanta expectación como la del italiano de 63 años que llegó al club con Zinédine Zidane, en 2016, conquistó dos Champions, y después regresó con Carlo Ancelotti para sumar dos más. En los 90 alzó otro con la Juventus. Ese “nunca antes” tiene el matiz de Florentino Pérez, quien, en 2021, cuando el preparador físico que se había marchado al Inter de Milán cogió el billete de vuelta, obligó a los canales oficiales del club a hacer una nota de prensa, como si de un galáctico se tratara.
Exjugadores y otros profesionales analizan para ‘La Vanguardia’ la controvertida figura del italiano, de 63 años
La figura de Pintus es capital porque significó la última discordia entre Xabi Alonso y el presidente. El primero no lo quería en el cuerpo técnico. Tenía el suyo (Ismael Camaforte) con otros métodos más integrados. Ha sido irse el tolosorra y convertirse en Pintus en la fórmula mágica de un Madrid plagado de lesiones y al que, a ojos hasta de Arbeloa, le falta gasolina. ¿Es el italiano un Panoramix?
La semilla de su conocimiento está en el atletismo, algo habitual en los años 80. Hijo de un trabajador de la Fiat, a Pintus le tiró el tartán: fue capaz de correr el 1.500 en menos de cuatro minutos y su tesis doctoral tratada sobre el maratón moderno, según explicó en Relevo su mentor, Claudio Gaudino. Él fue quien lo metió en la Juventus y allí comenzó una carrera impulsada por aquellos jugadores que sufrieron sus métodos. Luego, se acordaron de él cuando dieron el salto a los banquillos. Didier Deschamps lo llevó al Mónaco, Vialli al Chelsea, Poyet al Sunderland o Zidane al Real Madrid.
Florin Raducioiu fue uno de los que sufrió en el club monegasco, rival del Real Madrid esta noche (21.00h). “Tenía muchas cualidades. Sabía empatizar con el jugador y eso es importante. Trabajaba la mente y te convenciía. Miraba lo que se hacía en otros países y se actualizaba. Copiaba ideas”, relata. Han pasado 20 años desde aquel Pintus, pero su leitmotiv sigue siendo el mismo.
Pintus predica con el ejemplo. Cuida su cuerpo (en sus años con Ancelotti cada mañana corría diez kilómetros por Valdebebas) y su mente (fue invitado por la NASA en una pretemporada del Real Madrid), y especialmente le da mucha importancia a la pretemporada. Kiko Casilla, que sufrió su exigencia de 2016 a 2019, recuerda esos entrenamientos. “Hacía ejercicios que te llevaban al límite, quería que sufrieras para acostumbrarte a ello. Recuerdo que hacíamos carreras en verano. Primero 20 minutos, al segundo día 30, luego 45 y al final una hora”, detalla. “Es una persona que se deja querer, es abierto, puedes hablar con él de cualquier cosa. Tiene una fuerte personalidad, pero sin mano dura, te explica las cosas”, añade.
Para Fernando Morientes, quien lo tuvo también en el Mónaco, es el mejor preparador físico que ha tenido. “Él tenía dos momentos clave, verano y Navidad, donde nos daba mucha caña. Luego, incidía más en el gimnasio”, añade Casilla.
Su afán por el conocimiento le llevó a licenciarse en Lyon en Ciencias del Deporte ya seguir en Madrid sus estudios de fisioterapia, para ampliar conocimiento. Y a innovar de los primeros con GPS en el año 2012 o con máscaras de hipoxia recientemente.
Aunque le apodan sargento de hierro, Casilla destaca que “le daría un abrazo”.
No obstante, siempre hay otra cara de la moneda. Hay fuentes en el anterior vestuario del Real Madrid que no entendían toda la repercusión que se le daba, cuando se hizo famoso el método Pintus, ya que no veían nada “extraordinario” en lo que hacía. Su base es el atletismo y su manera de trabajar es más analítica, lo que da más seguridad a los futbolistas (se puede medir más el trabajo) y especialmente a los directivos. Casilla recuerda que “hubo una época donde no salían las cosas y entonces se empezó a hablar que quizás no funcionaba, es un tema recurrente”. Lo que sucede ahora. Y apunta también que cuando empezaba el trabajo táctico en el verde él se iba a analizar los datos físicos, dejando clara su obsesión por su parcela.
La preparación física ha ido evolucionando y se ha integrado en la mayoría de equipos al trabajo táctico. Una manera de ganar tiempo. Como lo trabajaba Xabi Alonso. Todos los jugadores cuentan con entrenadores personales para realizar horas extra en sus casas. Para Iván Díaz, ex preparador físico del Atlético de Madrid que ahora entrena en Arabia, la figura de Pintus refuerza “psicológicamente el liderazgo” y aporta “un método que ha funcionado con grandes entrenadores y que además se apoya en una tecnología vanguardista”. Es, seguro, un estímulo y quizás un efecto placebo.
Sea como fuere, el Madrid de Arbeloa es el Madrid de Pintus. Más que nunca el éxito recaerá sobre sus hombros. Era la figura que quería el presidente. Salvar el curso depende, en parte, de él.
