el Redmagic 11 Pro llega al mercado con una vocación clara: no ser solo “otro móvil potente”, sino un dispositivo que lleva la idea de smartphone gaming casi al límite, apoyándose en una combinación de chipset de última generación, memoria desmesurada y un sistema de refrigeración líquida que la propia marca presenta como el primero producido en masa en un teléfono. A diferencia de otros modelos que añaden un modo de juego como complemento, aquí todo el diseño gira alrededor de mantener el rendimiento estable durante horas, sin reducción de potencia agresiva y sin que el chasis se convierta en un radiador portátil.
Diseño y enfoque claramente gaming.
Estéticamente, el modelo no oculta su naturaleza de dispositivo para jugar: líneas marcadas, acabados con personalidad propia y elementos visuales como la iluminación RGB y el ventilador interno visible en algunas variantes consolidan un lenguaje de producto que apunta directamente al público más entusiasta. Pese a esa vocación, el diseño no renuncia a la funcionalidad cotidiana, con un formato contenido para lo que se espera de un terminal gaming y certificación de resistencia al agua que mejora la tranquilidad de uso diario.
En la mano, el terminal transmite la sensación de “máquina” más que de un simple móvil, algo coherente con su peso y grosor, pero también con el nivel de integración de hardware específico para juegos, como los gatillos de hombro ultrasónicos o el motor háptico de eje X para ofrecer las vibraciones necesarias. Redmagic refuerza este enfoque con un botón físico dedicado (Magic Key) que da acceso inmediato al entorno de juego Game Space, una decisión de diseño que deja claro que aquí el modo gaming no es un accesorio, sino el centro de la experiencia.
Pantalla BOE X10 y experiencia visual
La pantalla es uno de los pilares del 11 Pro: un panel AMOLED BOE X10 de resolución 2688 × 1216 que apuesta por una combinación de nitidez elevada y frecuencias de refresco pensadas para el juego competitivo. La marca acompaña el panel con tecnologías como interpolación de fotogramas hasta 144 Hz y modos de superresolución hasta 2K en ciertos contenidos, con el objetivo de suavizar animaciones y mejorar la claridad de imagen sin castigar en exceso al procesador.
Más allá de los números, la propuesta se centra en reducir la latencia táctil, un aspecto clave en géneros como shooters o MOBA, y en ofrecer una experiencia sin interrupciones visuales, algo a lo que contribuye también la cámara frontal bajo pantalla, que libera el panel de muescas o perforaciones. El resultado es un frontal muy limpio, que busca maximizar la inmersión tanto en juegos como en contenidos multimedia, y que sitúa al quipo en la liga de los terminales que tratan la pantalla como herramienta de precisión, no solo como escaparate.
Rendimiento: Snapdragon 8 Elite Gen 5 al límite
En el interior, el Snapdragon 8 Elite Gen 5 es el encargado de dar sentido a todo el montaje, apoyado por el chip específico RedCore R4 de la firma, que se encarga de optimizar las tareas vinculadas a la experiencia de juego como el procesamiento de audio, la respuesta táctil o la gestión de vibraciones. Esta combinación permite ofrecer picos muy altos de rendimiento sostenido, con mejoras de CPU y GPU respecto a la generación anterior que, según datos de la propia marca y pruebas recogidas por terceros, se traducen en incrementos de alrededor del 20% en CPU y 30% en GPU.
La memoria acompaña esta filosofía con configuraciones que alcanzan hasta 24 GB de RAM LPDDR5T y 1 TB de almacenamiento UFS 4.1, un escenario más cercano al de algunos portátiles gaming que al de un smartphone convencional. En la práctica, esto significa poder mantener múltiples juegos pesados en segundo plano, alternar entre aplicaciones sin cierres y cargar escenarios complejos con tiempos de espera muy reducidos, algo que termina marcando diferencias cuando se usa el teléfono como plataforma principal de ocio y trabajo.
Refrigeración líquida y estabilidad en sesiones largas
El gran rasgo distintivo del 11 Pro es su sistema de refrigeración, que la compañía presenta como el primer sistema de refrigeración líquida en un smartphone producido en masa, apoyado por un complejo esquema de disipación que combina cámara de vapor, conductos específicos y un ventilador interno de alta velocidad. El objetivo es mantener temperaturas controladas incluso cuando se ejecutan juegos exigentes durante largos períodos, reduciendo la caída de rendimiento derivada del calentamiento y mejorando la comodidad de uso.
Esta solución permite, además, que el chipset pueda operar durante más tiempo en rangos de frecuencia altos sin que el teléfono se vuelva incómodo al tacto, algo que, según señala la propia marca, se traduce en una experiencia de juego más constante, con menos bajas puntuales de fluidez en escenas complejas. En un entorno donde la mayoría de móviles potentes dependen de un delicado equilibrio entre rendimiento y temperatura, este enfoque convierte al 11 Pro en una propuesta singular para quienes priorizan la estabilidad por encima de todo.
Batería masiva y carga muy rápida.
La batería es otro de los elementos donde el 11 Pro se distancia de los medios, la capacidad se mueve en torno a los 7.500–8.000 mAh dependiendo del mercado, cifras claramente superiores a lo habitual incluso en gama alta. Esta reserva energética se traduce, de acuerdo con datos oficiales, en hasta 13 horas de juego continuo en títulos tipo MOBA, un escenario de uso que no apunta tanto a la autonomía de oficina como a las maratones de juego.
Para compensar los tiempos de recarga de una batería de este tamaño, se apuesta por carga rápida de 120 W por cable y carga inalámbrica de 80 W, acompañados de una función de carga bypass que permite alimentar el teléfono directamente desde la corriente mientras se juega, reduciendo el desgaste de la batería y el calentamiento asociado. Es un planteamiento muy orientado a usuarios que juegan con el móvil enchufado, y que valoran tanto la rapidez de carga como la preservación a medio plazo de la salud de la batería.
Cámaras y uso diario más allá del juego
Aunque el 11 Pro nace como terminal gaming, la marca no descuida el apartado fotográfico: la configuración trasera se articula en torno a dos sensores principales de 50 megapíxeles, gran angular y ultra gran angular, acompañados por un módulo auxiliar en algunas fichas, mientras que la cámara frontal bajo pantalla ofrece 16 megapíxeles. El enfoque aquí no es competir con los mejores teléfonos de fotografía del mercado, sino garantizar un nivel “insignia” suficiente para redes sociales, fotografía cotidiana y grabación de vídeo sin que el usuario sienta que renuncia demasiado en este apartado.
En el uso diario, el terminal se beneficia de un ecosistema de conectividad completo, con 5G, WiFi de última generación, Bluetooth 5.4, NFC con soporte para pagos móviles, doble SIM y un puerto USB 3.2 Gen 2 que facilita transferencias de datos rápidas. La presencia de un sistema de audio cuidado, con altavoces estéreo y, en determinadas configuraciones, conector de 3,5 mm, refuerza la idea de un dispositivo que también quiere ser cómodo para el consumo multimedia y no solo para partidas competitivas con auriculares.
Software, Game Space y capa Redmagic OS
El 11 Pro se apoya en Redmagic OS 11.0, una capa propia basada en Android que está optimizada para reducir la latencia, mejorar la gestión de recursos en juegos y ofrecer un control granular sobre parámetros como la tasa de refresco, la respuesta de los gatillos o el comportamiento del sistema de refrigeración. La presencia del entorno Game Space permite agrupar juegos, aplicar perfiles de rendimiento a medida y gestionar notificaciones para evitar interrupciones, algo que se ha convertido casi en un estándar en juegos móviles, pero aquí con un nivel de integración más profundo con el hardware.
Más allá de la capa, el teléfono incorpora funciones basadas en IA enfocadas a mejorar la experiencia visual y de sonido, así como una serie de mejoras en la gestión de almacenamiento y tiempos de carga que aprovechan la velocidad de la memoria UFS 4.1. No es el tipo de software que busca pasar desapercibido: tiene personalidad propia, con un estilo visual y de navegación que encaja con el usuario que quiere “tunear” al máximo su dispositivo.
valoración
El Redmagi 11 Pro es, en esencia, un móvil que cumple exactamente lo que promete: convertir el rendimiento extremo y sostenido en la norma, no en un modo puntual que dura unos minutos antes de que la temperatura obligue a levantar el pie del acelerador. La combinación de Snapdragon 8 Elite Gen 5, hasta 24 GB de RAM, almacenamiento UFS 4.1, refrigeración líquida con ventilador activo y una batería descomunal con carga muy rápida sitúan a este modelo en una categoría propia dentro del segmento gaming, más cercano a una consola portátil con funciones de teléfono que al esquema habitual de smartphone con “modo juego”.
Desde una perspectiva crítica, renuncia a cierta discreción estética ya la ligereza que ofrecen otros gama alta generalistas, pero para el público al que se dirige —jugadores intensivos, creadores de contenido móvil, usuarios que exprimen el hardware en emuladores, streaming y títulos exigentes— el 11 Pro ofrece una propuesta muy sólida, coherente y difícil de igualar en estabilidad de rendimiento, autonomía y control sobre la experiencia de juego.
En ese contexto, la valoración global es claramente positiva: el 11 Pro se consolida como uno de los móviles gaming más completos y radicales de su generación, y un dispositivo que convierte las cifras sobre el papel en ventajas reales en el día a día para quien vive el smartphone como plataforma de juego principal. Si se acepta su estética especializada y sus prioridades, es un teléfono que no solo acompaña al usuario en sus partidas, sino que redefine lo que se puede esperar de un móvil cuando el juego deja de ser un añadido y pasa a ser el centro de todo.
Se puede encontrar toda la información y precio aquí.
Aspectos destacados
Chipset y memoria: Snapdragon 8 Elite Gen 5 (confirmado con velocidades hasta 4.6 GHz), hasta 24 GB LPDDR5T RAM y 1 TB UFS 4.1 Pro, con lecturas 36% más rápidas.
Pantalla: AMOLED 6,85 pulgadas, 2688 x 1216, 144 Hz, 100% DCI-P3, 1800 nits, táctil 3000 Hz, cámara frontal bajo pantalla 16 MP, interpolación hasta 144 Hz y superresolución hasta 2K.
Refrigeración: Sistema AquaCore con refrigeración líquida en masa (primera de su tipo), cámara de vapor 13,116 mm² (la más grande), metal líquido 3.0, ventilador Turbo 24,000 RPM (mejora de 1,000 RPM vs. 10 Pro).
Batería y carga: 7.500 mAh (34,1 horas de uso diario, 7,4 horas Genshin Impact), cable/inalámbrico de 80W, carga bidireccional inalámbrica y protección de batería.
Cámaras: Doble trasera de 50 MP (principal con OIS + ultra gran angular), frontal de 16 MP, más sensor auxiliar de 2 MP.
Otros elementos: Gatillos 520 Hz (soporte retrato), vibración 4D (motores 0815 x-axis), altavoces 1015+1115E, jack 3.5 mm, IPX8 (con nota sobre polvo en ducto), USB 3.2 Gen 2, NFC, dual SIM, Bluetooth 5.4, WiFi dual-band, chip RedCore R4, REDMAGIC OS 11.0 con Google Gemini
Precio: desde 699euros.
