la tierra de fanoprovincia de Pésaro y Urbino en la región de Las Marcas, guardaba un secreto bajo sus adoquines. Lo había mantenido durante veinte siglos, sellado bajo capas de historia, enterrado por el paso de emperadores, bárbaros, papas y turistas. Ahora, ese … secreto ha salido a la superficie en forma de piedra arenaria: cuatro columnas monumentalesde metro y medio de diámetro y quince metros de altura original, que han puesto fin a Quinientos años de búsqueda obsesiva.. La Basílica de Vitruvio, el único edificio que el arquitecto romano afirmó haber construido y cuya ejecución dijo haber cuidado personalmente, ha dejado de ser un fantasma para convertirse en realidad tangible.
El ministro de Cultura italiano, Alessandro Giuli, no ha escatimado superlativos: «Representa algo excepcional en la historia de la arqueología, de la arquitectura y de la morfología de la ciudad de Fano». Y ha ido más allá, comparando el hallazgo con la tumba de Tutankamón o el Lapislázuli Níger de Romael monumento más importante del Foro Romano: una inscripción con la palabra «Rex» que prueba la existencia de la Roma de los reyes. No es retórica vacía. Hoy estamos ante el descubrimiento de los restos de un edificio que hasta hace unos días solo existía en tinta y papel,descrito con precisión en el ‘De Arquitectura‘, el tratado que Vitruvio escribió en tiempos de Augusto y que se convirtió en la biblia de la arquitectura occidental.
Lo extraordinario no es solo que hayan aparecido unas columnas romanas -Italia está llena de ellas-, sino que Esas columnas coinciden, centímetro a centímetro, con las medidas que Vitruvio dejó escritas. Hace más de dos mil años. Cinco pies romanos de diámetro (147-150 centímetros), ocho columnas en los lados largos, cuatro en los cortos, pilastras adosadas para sostener un segundo piso. Todo encaja. Es como si el propio Vitruvio hubiera enterrado el plano junto al edificio.
El hallazgo por donde menos se esperaba
La ironía es asombrosa: durante siglos, eruditos del Renacimiento, arquitectos neoclásicos y arqueólogos del siglo XX peinaron Fano buscando la Basílica. Hicieron cientos de dibujos reconstructivos, especularon sobre su ubicación bajo la catedral, cavaron en lugares equivocados. Y al final, han sido unas obras de remodelación de la plaza del mercado -plaza Andrea Costa- las que la han devuelto a la luz, a poco más de medio metro de profundidad, mientras se preparaba el terreno para un proyecto de reurbanización financiado con fondos del PNRR europeo.
Las primeras columnas aparecieron durante las obras. Eran enormes, demasiado grandes para ser casuales. Pero faltaba la prueba definitiva. En un sondeo en la plaza adyacente, plaza Avveduti, justo donde -según los cálculos basados en el texto de Vitruvio- debía caer la quinta columna angular, apareció la confirmación definitiva. A partir de ese momento, como ha declarado el ministro Giuli, «la historia del arte se divide entre un antes y un después del descubrimiento de la Basílica de Vitruvio».
El arquitecto que escribió el manual de Occidente.
Para entender la magnitud del hallazgo hay que recordar quién fue Vitruvio. Nacido en la antigua Fanum Fortunae -la Fano actual-, fue ingeniero militar, arquitecto y teórico. Su tratado ‘De Arquitectura’, dedicado al emperador Augusto, es el único texto completo sobre arquitectura que nos ha llegado de la Antigüedad. Durante el Renacimiento, ese manual se convirtió en objeto de culto: Leon Battista Alberti lo estudió, Andrea Palladio lo veneró, Leonardo da Vinci dibujó su famoso Hombre de Vitruvio inspirándose en sus proporciones. Toda la arquitectura clásica europea, desde el Renacimiento hasta el neoclasicismo, se construyó siguiendo ese manual.
Pero había un problema: Vitruvio describe decenas de edificios en su tratado, todos ajenos. Solo de uno -la Basílica de Fano- dice haberlo proyectado y haber cuidado su construcción: «Lo coloqué y cuidé de su construcción.». Le dedica cinco párrafos detallados, con medidas exactas, proporciones, materiales. Y sin embargo, hasta ahora, nadie había podido señalar en un plano: «Aquí está».
Un edificio sepultado por la historia.
La Basílica romana no era un templo religioso, sino un espacio público destinado a la administración de justicia y los negocios. La de Fano debía de ser imponente: un rectángulo de dos plantas, con un peristilo de columnas gigantes que sostenían el techo. Vitruvio la describe con orgullo profesional, destacando su «suma dignidad y belleza». Luego vino el paso del tiempo, las invasiones, los terremotos, la construcción de nuevos edificios sobre las ruinas. La Basílica quedó enterrada, olvidada, convertida en leyenda.
Ahora sabemos que estuvo ahí todo el tiempo, bajo los pies de generaciones de habitantes de Fano que cruzaban la plaza del mercado sin saber que pisaban uno de los edificios fundamentales de la arquitectura occidental. Andrea Pessina, superintendente de Arqueología de Las Marcas, lo ha resumido con precisión: «Teníamos conocimiento escrito de las fuentes, teníamos a Palladio y otros que trabajaron sobre Vitruvio. Ahora tenemos el dato de contexto».
Fano en el mapa mundial
El alcalde de Fano, Luca Serfilippi, no ocultó su emoción: «Tras dos mil años de espera, podemos decir que hemos encontrado la Basílica de Vitruvio. No es solo patrimonio de Fano, nos proyectan en una dinámica mundial». El presidente de la región de Las Marcas, Francesco Acquaroli, ha sido igual de enfático: «La columna que tenemos detrás cambia la historia de nuestra región. es un hallazgo comparable al de la tumba de Tutankamón».
Las comparaciones no son gratuitas. Este descubrimiento reescribe capítulos de la historia de la arquitectura, confirma la confiabilidad de las fuentes antiguas y convierte a Fano -una ciudad de sesenta mil habitantes en la costa adriática- en epicentro del turismo cultural. Ya se habla de ampliar las excavaciones, de crear un museode transformar el área en un parque arqueológico. Los fondos europeos del PNRR permitirán continuar los trabajos.
Quedan preguntas por respuesta. ¿Qué hay en el resto del foro romano de Fano? ¿Qué otros edificios públicos guardan bajo tierra? El superintendente Pessina ya ha anunciado que las excavaciones anteriores en vía Vitruvio, donde en 2022 aparecieron estructuras monumentales con pavimentos de mármol, deberán reinterpretarse a la luz del nuevo hallazgo. El templo que se creía dedicado a la Fortuna podría ser en realidad el templo de júpiteralineado con la Basílica según el esquema urbanístico romano. Falta identificar el macellum (el mercado) y las termas.
Pero lo esencial ya está dicho. El edificio fantasma de Vitruvio ha dejado de ser un mito para convertirse en piedra, números, realidad arqueológica. Y Fano, la ciudad que lo vio nacer hace más de dos mil años, vuelve a ser -como dijo el ministro Giuli- «el corazón de la más antigua sapiencia arquitectónica de la civilización occidental, desde la Antigüedad hasta hoy». En definitiva, a medio metro de profundidad, Fano no solo ha encontrado una basílica: ha encontrado la prueba material del manual con el que Occidente aprendió a construir.
