Guatemala/Militares guatemaltecos comenzaron a patrullar el martes barrios de la capital controlados por pandillas, tras los ataques que dejaron diez policías muertos y llevaron al gobierno a decretar el estado de sitio, según fuentes oficiales y un periodista de la AFP.
Pandilleros desataron el fin de semana una ola de atentados contra instalaciones policiales y patrullas en Ciudad de Guatemala y localidades vecinas en represalia por la retoma de tres cárceles donde los presos mantenían como rehenes a 46 personas.
Ocho agentes murieron el domingo y dos el lunes debido a las heridas de arma de fuego que sufrieron en los ataques atribuidos a la pandilla Barrio 18, considerada terrorista por los gobiernos de Guatemala y Estados Unidos.
En los operativos destinados a capturar a miembros de esa y otras bandas también participa la Policía Nacional Civil, dijo a la AFP el portavoz del Ejército. Pamela Figueroa.
Los soldados, portando fusiles de asalto, chalecos y cascos blindados, recorrieron calles estrechas, algunas empedradas, de barrios populares de la periferia norte de la capital controlados por pandilleros, obtuvieron un fotógrafo de la AFP.
Montaron también puestos de control para verificar la identidad de conductores de vehículos y motociclistas.
Previo al recorrido por calles de la Zona 18, los soldados y policías se reunieron en un campo de fútbol donde recibieron instrucciones.
Un oficial de la policía les pidió a sus subalternos estar “en alerta” debido a que han recibido advertencias de posibles atentados en su contra.
“Ahora estamos trabajando en conjunto con el Ejército de Guatemala y la policía con la finalidad de ubicar a personas que tengan órdenes de aprehensión y vínculos con estas estructuras criminales”, señaló el portavoz de la Policía, Jorge Aguilar.
La vocera del Ejército evitó proporcionar el número de efectivos desplegados a raíz del estado de sitio que el presidente de Guatemala, Bernardo Arévalodecretó por 30 días para enfrentar a los criminales que, según él, son apoyados por políticos que intentan desestabilizar a su gobierno.
El estado de sitio, que fue ratificado por el Congreso, autoriza detenciones e interrogatorios sin orden judicial y suspende derechos de reunión y manifestación.
