A Ingrid Liliana C. (31 años) la esperaban el domingo en el local de pollo broaster, como de costumbre. Aguardaban que arribara al negocio en el que prestaba sus servicios porque tenía las llaves. No llegó. La angustia creció en sus seres queridos, de la zona de El Abra, en Sacaba (Cochabamba), de tal manera que fueron sus propias hermanas quienes iniciaron una investigación y se encontraron con la peor escena: la mujer, madre de dos niños, yacía muerta en el cuarto de su pareja.
Hoy, Ingrid Liliana, cariñosamente llamada Lili, representa la primera víctima de feminicidio en el departamento cochabambino en lo que va de 2026.
Todo comenzó el sábado, cuando, tras ser parte de un evento social, Liliana no regresó a su domicilio a dormir. Extrañados, sus familiares le preguntaron a su compañero sentimental, Omar (50), por su desfile. Obtuvieron respuestas confusas y vagas.
Omar, para intentar desviar la atención, habría negado tener cualquier contacto con la víctima, que aspiraba a estudiar la carrera de Enfermería.
Angustiadas, las hermanas de Liliana, junto a sus esposos, dieron inicio a una investigación por su propia cuenta. De partida, emprendieron rastrillajes improvisados en la zona, operativos a los que Omar se sumó en señal de preocupación, que -más tarde se supo- fue fingida.
Siempre les sembró desconfianza la palabra de Omar a las hermanas de Liliana, por lo que, presa de la desesperación, una de ellas, de nombre Marisol, lo increpó en medio de la búsqueda y lo acusó, directamente, de haber sido el principal sospechoso de la desaparición de la joven madre.
“Eres el único que ha entrado a su domicilio de mi hermana, eres el único sospechoso, mentiroso, le he dicho. De ahí se ha empezado a poner nervioso”, fue parte del relato de Marisol, en contacto con Unitel.
Después, alertada por las incongruencias en su relación, la familia fue por más e indagó en cámaras de seguridad.
Cansadas, sus hermanas y esposos se presentan, el lunes, después de horas de incertidumbre, en la vivienda de Omar. Discutieron con el propietario de la casa, pero consiguieron ingresar.
La consanguínea mayor entró por la ventana de la cocina y llegó hacia la habitación donde estaba Liliana sin vida. Allí dieron con la joven madre tapada con frazadas, a un costado de la cama. Mientras, Omar, a la postre el autor confeso del crimen, huyó.
“Mi hermana ya estaba decidida a dejarlo. Pienso que este maldito le ha hecho así porque mi hermana ya no quería estar con él. Era que me la déje. Tengo dos sobrinos, ¿qué les voy a decir? Hasta ahorita no saben que su mamá ha muerto”, fue el lamento de una de las consanguíneas dolientes, en nota con Red Uno.
Omar confesó ser el autor del feminicidio tras el hallazgo del cuerpo y la imposibilidad de sostener una versión que lo exima de culpas.
Reveló los detalles ante los policías, tras su detención. Dijo que discutió con Liliana y la asfixió, inicialmente, con su mano, luego, con una prenda de vestir.
La familia de la víctima exige que se investigue al hijo de 19 años del asesino confeso. Sospecha presunto encubrimiento.
CASO DE CLAUDIA
Claudia C., de 47 años, fue asesinada con un disparo de arma de fuego en la puerta de su casa, en Puerto Quijarro. Apuntaron a su rostro y acabaron con la vida de la mujer que representa el primer caso de feminicidio en Santa Cruz.
Los detalles en la investigación son crudos: hay cuatro detenidos, entre ellos, su esposo, sus dos hijos y un empleado de la carnicería que era de Claudia.
Presuntamente que el móvil habría sido económico, puesto que la víctima y su esposo habrían tenido diferencias en cuanto al manejo de los negocios.
