La sexta generación del SUV japonés ataca el déficit de autonomía eléctrica con una batería de mayor densidad y estrena una arquitectura de software diseñada para eliminar la latencia en el habitáculo.
Toyota acaba de presentar la sexta generación del Toyota RAV4un modelo que sobrevive a base de pragmatismo en un mercado obsesionado con el efecto visual. Es el propio fabricante el que ha realizado el anuncio, que sirve para comprobar que los japoneses han dejado de lado los parches para integrar una batería de ion-litio con una capacidad bruta de 22,7 kWh.
Este aumento del 30% en la densidad energética es el dato que realmente importa, ya que permite estirar la autonomía eléctrica hasta los 100 km reales. Este salto no es una cifra vacía para el folleto publicitario, sino el umbral necesario para cubrir trayectos diarios sin despertar al motor térmicotransformando la naturaleza del vehículo en el uso urbano.
Cerebro ARENE: 16 GB de RAM para jubilar el retraso
Para evitar que semejantes acumuladores sufra con los veranos de la península, han instalado un sistema de refrigeracion por agua. Es una solución que prioriza la integridad de las celdas frente a la obsolescencia programada. En cuanto a la mecánica, la oferta se divide entre una versión de tracción delantera y la variante AWD-i.
El bloque de 2,5 litros de gasolina ya no es el protagonista absoluto, sino un generador de respaldo de alta eficiencia. Esta mejora en la gestion asegura que la respuesta del coche sea inmediataeliminando esa sensación de pesadez que suelen arrastrar los SUV de este tono cuando la carga de la batería se encuentra en niveles mínimos.
Lo más llamativo de esta renovación es el estreno en Europa de la plataforma ARENEun ecosistema de software que pretende liquidar las interfaces lentas. Para que este cerebro digital no se atragante, han montado 16 GB de RAM y 256 GB de almacenamiento interno. Esta potencia permite que la seguridad se active actúe con una fluidez natural y precisa.
A nivel de logística, el vehículo por fin permite recuperar el 80% de la energía en 30 minutos si localiza un poste de 50 kW. Si depende de un cargador doméstico de 11 kW, la espera se va a las tres horas, un tiempo razonable para quien carga por la noche. Toyota prefiere centrar su valor en la insonorización masiva y el confort.
El habitáculo se ha reorganizado para que la pantalla de 12,9″ no sea un obstáculo para la visibilidad frontal, bajando el cuadro de instrumentos digitales. El coche sigue siendo uno de los fijos en la lista de modelos con Android Auto, pero ahora con una integración que aprovecha mejor el espacio vertical de la consola central.
En un mercado donde el Omoda 5 híbrido busca captar al comprador por precio, los japoneses mantienen una política de acabados sobrios. Se han añadido materiales fonoabsorbentes en suelo y puertas para filtrar el ruido de rodadura, un punto crítico cuando el silencio resalta cualquier defecto de ajuste en el habitáculo.
La versión híbrida eléctrica convencional se podrá pedir desde 43.500 €, mientras que el híbrido enchufable sube la factura hasta los 46.500 €. Con la apertura de pedidos el 20 de enero, Toyota confirma que no necesita inventar soluciones innecesarias para seguir dominando. Es una propuesta técnica sólida que utilizar la electrificación como una herramienta práctica y muy solvente.
