Se utiliza la expresión ‘hacer luz de gas’ para describir una manipulación que busca que otra persona amigo de su memoria, de lo que ve y de su propio juicio, algo que se consigue negando evidencias, alterando detalles y culpabilizando a la víctima hasta erosionar su confianza.
No es un simple desacuerdo ni una mentira aislada, se trata de toda una estrategia sostenida para desorientar y controlar a la otra persona.
El origen lo encontramos en la obra de teatro. Luz de gas (Luz de gas) escrita por el dramaturgo británico Patrick Hamilton en 1938 y en sus posteriores versiones cinematográficas (especialmente la película estrenada en 1944 y dirigida por George Cukor y que tenía como protagonistas a Charles Boyer e Ingrid Bergman).
La obra trata de Bella Manninghamuna mujer en el Londres victoriano cuya salud mental es manipulada sistemáticamente por su esposo, Jacobo. Él intenta hacerle creer que está loca, cambiando objetos de lugar y atenuando misteriosamente las luces de gas. Cabe destacar que, en la época en que transcurre la historia, los hogares se iluminaban con lámparas de gas y la electricidad todavía no era el alumbrado común, circunstancia que da sentido al título y explica el origen de la expresión.
De esa trama nació en inglés el verbo ‘a la luz de gas’ (o iluminación de gas) y, por extensión, la expresión en español ‘hacer luz de gas’.
