Alguien dijo que la calidad de la educación se mide no en la excelencia, sino en la media: son los alumnos del montón los que nos dicen cómo estamos, no los excelentes, que son excepciones caprichosas, igual que los genios. Tal vez suceda lo mismo … con los libros. Hace unos días, Elvira Navarro retomó un lamento del crítico y escritor Jorge Carrión, que opina que en las últimas décadas el nivel de la literatura ha bajado muchísimo, y que esto se ve, sobre todo, en la literatura popular. Ponía de ejemplo los últimos premios Planeta, y señalaba que en el siglo pasado Stefan Zweig era un best seller. En el XIX podríamos señalar a Dickens, y en el XVIII a Daniel Defoe. Y así. La conclusión es que estamos fatales.
Como en España se publican más de nueve mil novelas al año, o sea, unas treinta y tres al día, este siempre es un debate de sensaciones: la decadencia de Occidente depende del último libro que hayamos abierto, tal vez de su primer capítulo, de su primera página, del fraseo que nos encontramos. Si es ‘Hamnet’, de Maggie O’Farrell, que solo en lengua española ha vendido más de 200.000 ejemplares (es, de largo, el título más vendido de su editorial, Libros del Asteroide), a lo mejor no vemos tan cerca el fin de la civilización escrita. A lo mejor recuperamos algo de fe en la literatura, incluso en la industria editorial. Es lo que me pasaba cuando veía las ventas de Javier Marías, siempre pensaba: tan mal no estaremos si a él le va tan bien.
En ‘Hamnet’ nos encontramos a una narradora que nos habla en presente y que nos mantiene en tensión, escena a escena, imagen a imagen, mientras nos cuenta una historia con un final que conocemos desde la primera página: Hamnet, el hijo de William Shakespeare y Anne Hathaway, muere, y cuatro años después el bardo escribe una obra de teatro titulada ‘Hamlet’. Es una tragedia íntima, y la protagonista no es ni el escritor ni su hijo, sino su mujer, que tiene una parte de criatura de los bosques y otra de mujer moderna, irresistible.
Ahora que la adaptación de la novela llega al cine, abundan los expertos que intentan encontrar los motivos de su éxito: hablan de la narración en dos tiempos, del atractivo del universo Shakespeare, de la mirada femenina, del naturalismo emocional. Se podría decir lo mismo de muchas otras novelas, que por supuesto nadie ha leído ni leerá. Lo cierto es que en el fondo del éxito de ‘Hamnet’ está el misterio de la literatura, que es el del encanto, el de la gracia. Y hay una certeza, también: escribir mal no es una condición necesaria para convertirse en best seller.
