La interacción entre humanos e inteligencia artificial atravesará en 2026 una etapa de redefinición profunda. Según un informe de Mundo sobre tendencias tecnológicas, el crecimiento acelerado de sistemas automatizados obligará a replantear cómo se construyen las relaciones digitaless, qué tipo de intermediación se acepta y de qué manera se protege la identidad humana.
El análisis identifica cuatro tendencias claves que impactarán en usuarios, empresas, reguladores y plataformas en los próximos meses.
1. La inteligencia artificial pasa de herramienta a intermediaria
La inteligencia artificial dejará de funcionar únicamente como un apoyo puntual para convertirse en una presencia constante en la vida cotidiana.
En 2026, los buscadores tradicionales continuarán perdiendo relevancia frente a agentes de IA capaces de anticipar necesidades y ejecutar acciones de forma autónoma.
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Estos sistemas podrán organizar agendas, realizar compras y participar en la toma de decisiones complejas en nombre de los usuarios. El principal desafío será definir los límites de esa delegación y establecer mecanismos que permitan mantener el control. y el criterio humano en procesos cada vez más automatizados.
La interacción entre humanos e IA atravesará en 2026 una etapa de redefinición profunda. Foto:iStock
2. Espacios digitales exclusivos para personas reales
En paralelo al avance de la automatización, se consolida la creación de comunidades digitales reservadas únicamente a humanos. La proliferación de bots, deepfakes y cuentas automatizadas ha impulsado la adopción de sistemas de verificación humana como requisito de acceso en plataformas de mensajería, foros, comunidades en línea y servicios de comercio electrónico.
Esta tendencia busca garantizar interacciones auténticas, relaciones de confianza y la certeza de que detrás de cada cuenta hay una persona real, en un entorno digital cada vez más dominado por sistemas automáticos.
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La proliferación de bots, deepfakes y cuentas ha impulsado la adopción de sistemas de verificación. Foto:iStock
3. Privacidad digital: menos datos, mayor protección
El informe destaca un cambio de enfoque en la gestión de datos personales. Aunque la conectividad es mayor que nunca, también lo es la exposición de información sensible, utilizada para acceder a servicios digitales básicos.
Frente a este escenario, ganan relevancia tecnologías como las pruebas de cero conocimiento (Pruebas de conocimiento cero o ZKP), que permiten verificar atributos específicos —como la mayoría de edad o la nacionalidad— sin revelar los datos subyacentes. Este modelo de “probar sin exponer” se perfila como un pilar para la próxima generación de servicios digitales centrados en la privacidad.
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4. La prueba de humanidad como infraestructura clave
Las herramientas tradicionales para diferenciar humanos de máquinas, como los CAPTCHA, han quedado obsoletas ante la capacidad de los sistemas de IA para superarlas. A medida que los modelos generativos se vuelven más atractivos, distinguir entre contenido real y sintético resulta cada vez más complejo.
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*Este contenido fue reescrito con la asistencia de una inteligencia artificial, basado en información de un informe de World.
