Alejandro Sawa, el gran icono de la bohemia madrileña de finales del siglo XIX, ha renacido en escena, pero con voz propia. Ya no es solo el ciego trágico que retrató Valle-Iclán en luces de bohemiasino el escritor furibundo que despedazó en sus páginas esa España negra de sacristía, pecado y dominación patriarcal que le tocó vivir. El responsable es Mariano Llorente, dramaturgo y director que ha adaptado nocheuna de las novelas más sobrecogedoras del escritor sevillano.
La operación es inteligente. En la sala pequeña del Teatro Español, la Margarita Xirgu, al mismo tiempo que se repone el éxito de la temporada pasada en la sala grande, luces de bohemia, se ha encargado a este veterano del teatro adaptar la novela del escritor que inspiró a Valle-Inclán el personaje de Max Estrella. El público puede acercarse así a dos voces fundamentales del cambio de siglo.
