Bernat y Bàrbara hace años que están juntos, con una vida plácida y sin conflictos entre ellos –ambos con la voluntad de ser escritores, aunque han ido teniendo otros trabajos–, hasta que un día, ya jubilados, ella lo empuja a marcharse lejos del ruido mundano y emprenden un viaje por Occitania.
Roger Vilà (Sentmenat, 1968) ganó el premio Just M. Casero –que ya hace 45 ediciones que organiza la librería 22 de Girona– con el libro que lo narra, hortoneda (Univers), pero va más allá haciendo un homenaje en primer lugar a “una cuestión poco presente en la literatura como es hablar de una relación larga entre dos personas, pero sin que tengan problemas sentimentales ni de ningún tipo entre ellos, una relación estable que funcione, porque eso también existe y es novelable”. Entonces ¿dónde está el conflicto? “El conflicto es entre ellos dos y el mundo, porque a esta pareja tan bien avenida durante décadas les cuesta encontrar el encaje en este mundo”, explica Vilà.
Está el viaje como motivo, pero “siempre con la literatura como trasfondo, tanto por lo que escriben como por lo que leen”, cuenta el autor, aunque asegura que no ha sido una voluntad directa: “Mientras escribo, no pienso si quiero hablar de uno u otro autor. Hay escritores que tienden a poner muchas referencias y citas literarias y muchas veces molestan si no vienen a cuento. Simplemente cuando escribía tenía muy presente que si hablaba de una obra era porque en el momento en que narraba una escena o una situación determinada Necesitaba algún referente que le diera más cuerpo o que me venía bien para la situación, pero con la idea de que todo esté bien justificado, que tenga una finalidad”. Uno de los nombres destacados en el libro es Vassili Golovánov, autor precisamente de Elogio de los viajes insensatospero también sacan la cabeza Witold Gombrowicz, Nadezhda Mandelstam, Simone de Beauvoir, Marguerite Duras, Katherine Mansfield, Ausiàs Marc, Joyce, Wilde o Kafka y, claro, los libros que van escribiendo los propios protagonistas, especialmente uno que escribe Bàrbara y que se titula como el libro que ha ganado el premio Casero, el mismo topónimo de un pueblo del Pallars Jussà. “hortonedael lugar donde acababan todos los caminos, donde alguien que buscara el final de la ruta podía encontrar los confines sin muchas dificultades”, escribe Vilà.
“Lo que escribir a partir de ahora será diferente, tenemos que forzarnos a no escribir siempre sobre los mismos temas”, asegura el escritor
Para el escritor, esta novela cierra un ciclo, porque el primer poema de su último libro de poesía, El infierno (Godall, 2021) se llama Hortoneda, y en esta novela también salen dos de los personajes de su primera novela, margares (Barcino, 2013). “Lo que escriba a partir de ahora será diferente, no creo que haya tanto paisaje, porque tenemos que forzarnos a no escribir siempre sobre los mismos temas”, desarrolla Vilà, que además recuerda que aunque sea su segunda novela, este fue el primer libro que no empezaba como poesía. “Cada vez que me pongo escribir, lo primero que sale es algún verso, pero intento vencer esta tendencia, porque no me gusta lo que se está haciendo en poesía. No reniego de lo que he publicado, pero la poesía la tenemos que dejar descansar mucho, soy muy autocrítico. Hay una avalancha de libritos de poemas muy breves que podemos retuitear y que son muy bonitos, pero que no me dicen nada, ya mí me gusta la poesía más extensa donde hay vivencia, ideas, país, reflexión, donde hay de todo”.
Hay un momento definitivo en que leemos: “La pregunta es todavía aquí y ahora ¿qué hacemos, en este mundo? Yo no tengo ni la idea más remota”. Una vida para escribir sobre una vida para escribir sobre una vida…
