el Foro Económico Mundial que se celebra estos días es “aburrido”, una forma de “gobierno mundial no elegido que el pueblo nunca pidió y no quiere”. Eso es lo que cree Elon Musk. O al menos lo que creía hace unos años, cuando se mofaba en público de la cumbre en la que élites políticas y económicas debaten su visión del mundo.
Este jueves, el magnate tecnológico dueño de empresas como EspacioX, tesla, incógnita (anteriormente Gorjeo) y xAI ha comparado por primera vez y por sorpresa en Davos. En una entrevista de poco más de media hora, el hombre más rico del planeta ha aprovechado el escenario para repetir algunos de sus mantras habituales. Entre ellos, asegurar que su misión vital es “maximizar el futuro de la civilización” y “expandir la conciencia más allá de la Tierra”.
En una breve charla con Larry Finkpresidente y director ejecutivo del fondo de gestión de inversiones roca negraMusk ha vuelto a lanzar promesas de un progreso tecnológico hacia un futuro mejor, estrategia troncal en valle del silicio para captar la atención y el dinero de los inversores. Así, el polémico empresario se ha atrevido a vaticinar que “dentro de cinco años, la inteligencia artificial será más inteligente que toda la humanidad”.
En marzo de 2023, Musk firmó una carta pública en la que pedía “suspender inmediatamente durante al menos 6 meses” el desarrollo de sistemas de Iowa al considerar que estos sistemas comportan “profundos riesgos para la humanidad”. Cuatro meses después, anunció el lanzamiento de xAI, su start-up de IA generativa. Esta compañía es responsable de Grokel chatbot multimodal que en las últimas semanas ha estado en el ojo del huracán por permitir generar imágenes falsas de mujeres e incluso menores de edad casi sin ropa y en posiciones sexualizadas.
Fink no le ha preguntado por ese escándalo internacional ni por las informaciones periodísticas que destapan que empleados del mal llamado Departamento de Eficiencia Gubernamental (DUXpor sus siglas en inglés), que encabezó para ayudar a Donald Trump a purgar la administración pública de Estados Unidos de críticos, accedieron ilegalmente a datos de la Seguridad Social de los ciudadanos, una información sensible que podría haber compartido con un grupo cuya misión es “anular los resultados electorales en determinados estados” del país.
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