La industria farmacéutica colombiana encendió las alarmas ante la decisión anunciada por el Gobierno de Ecuador de imponer un arancel del 30% a las exportaciones provenientes de Colombia, una medida que, de materializarse, podría poner en riesgo uno de los principales mercados externos del sector y afectar tanto a las empresas nacionales como al sistema de salud ecuatoriano.
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La advertencia fue hecha por la Asociación Colombiana de la Industria Farmacéutica (Ascif), que agrupa a buena parte de los laboratorios productores de medicamentos en el país. Su directora ejecutiva, Clara Isabel Rodríguez, explicó que Ecuador no solo es un socio comercial estratégico, sino uno de los principales destinos de los medicamentos fabricados en Colombia.
“Desde la Asociación Colombiana de la Industria Farmacéutica hemos visto que una medida como estas, en caso de llegarse a materializar, generaría un impacto importante desde el punto de vista económico en la balanza de exportaciones por parte de esta industria”, señaló Rodríguez.
Clara Isabel Rodríguez, directora ejecutiva de Ascif. Foto:ascif
Según cifras del sector, entre enero y noviembre de 2025 Colombia exportó a Ecuador cerca de $ 51 millones de dólares en medicamentos, principalmente productos terminados como tabletas, ampollas y frascos, destinados al consumo masivo y al abastecimiento del sistema de salud del país vecino.
“Ecuador es uno de los principales mercados que Colombia tiene en exportación de medicamentos. La cifra del año 2025, entre enero y noviembre, fue precisamente de $ 51 millones de dólares en exportaciones de medicamentos como productos terminados”, precisó la directiva de Ascif.
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La preocupación del sector se intensificó luego de que el presidente de Ecuador, Daniel Noboa, confirmara la intención de imponer el arancel del 30 % a productos colombianos, a lo que Colombia respondió anunciando la aplicación de un arancel de la misma magnitud a 20 productos importados desde el país vecino. En medio de este cruce de medidas, la Cancillería colombiana rechazó la imposición unilateral de aranceles por parte de Ecuador y propuso una salida negociada para evitar una escalada comercial, subrayando que ambos países mantengan una cooperación permanente.
El presidente de Colombia, Gustavo Petro, y su homólogo de Ecuador, Daniel Novoa. Foto:Presidencia/Afp
Para la industria farmacéutica, el impacto de una tarifa de este nivel sería inmediato y profundo. Rodríguez advirtió que un incremento arancelario de esa magnitud podría hacer inviables las exportaciones hacia Ecuador y comprometer contratos ya suscritos.
“Para el caso colombiano, por supuesto, un aumento en los aranceles del 30 % genera un desequilibrio muy grande y que muy probablemente haría inviables las exportaciones, además de las consecuencias de todos los acuerdos comerciales que están suscritos con las empresas en Ecuador, en términos de compromisos adquiridos bajo unas tarifas y unos valores que serían imposibles de cumplir por parte de las empresas colombianas”, afirmó.
Aunque Centroamérica se mantiene como el principal mercado de exportación de medicamentos colombianos, Ecuador ocupa un lugar destacado dentro de la Comunidad Andina, junto con Perú y Bolivia, mercados que se han consolidado por su cercanía geográfica y la estabilidad de las relaciones comerciales.
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“Después de dos países de Centroamérica están los mercados de la comunidad andina, como son Perú y Ecuador, principalmente, y luego Bolivia. Son países fronterizos y limítrofes con Colombia, en donde se ha establecido una muy buena relación de orden comercial”, explicó Rodríguez.
Ecuador es uno de los principales destinos de los medicamentos colombianos. Foto:Cortesía Nueva EPS
La directiva subrayó que el papel de Colombia va más allá de una simple relación comercial, pues los medicamentos producidos en el país tienen una alta participación en el consumo del sistema de salud ecuatoriano y los fármacos de venta libre del país vecino.
“Así como en Colombia las empresas farmacéuticas nacionales hacen la producción del 80 % de los medicamentos para el consumo masivo, Colombia también hace un aporte muy importante para el consumo del sistema de salud ecuatoriano”, indicó Rodríguez.
Desde esa perspectiva, Ascif advierte que las consecuencias no se limitarían a las empresas exportadoras, sino que podrían trasladarse directamente a los pacientes en Ecuador. La eventual salida de medicamentos colombianos del mercado podría generar riesgos de desabastecimiento que no se solucionarían en el corto plazo.
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“Visto de esta manera, también hay un perjuicio para el sistema de salud en Ecuador, porque en caso de que las empresas colombianas no estén en la capacidad de poder abastecer bajo estas nuevas condiciones, probablemente va a existir un riesgo de escasez o desabastecimiento inmediato en el país”, alertó Rodríguez.
La posibilidad de reemplazar rápidamente a Colombia como proveedor tampoco es sencilla. De acuerdo con Ascif, el ingreso de medicamentos de otros países enfrenta barreras regulatorias importantes, como los tiempos necesarios para obtener registros sanitarios, que pueden tardar más de un año.
“Cualquier medicamento que se va a consumir para consumo humano tiene que cumplir unos requisitos y unas condiciones de calidad, seguridad y eficacia que se tienen que comprobar. Obtener un registro sanitario no es tan rápido; puede tardar un año o año y medio”, explicó la directora ejecutiva.
Si bien países como Brasil, Argentina y México podrían aumentar su participación en el mercado ecuatoriano, Rodríguez advirtió que tampoco habría una solución inmediata, y que la entrada de proveedores de India o China genera debates sobre tiempos de adaptación regulatoria.
“No habría una disponibilidad inmediata de cualquiera de estos países interesados en tomar el mercado que Colombia, por razones de esta decisión, dejaría de lado”, sostuvo.
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En medio de la tensión diplomática, la industria farmacéutica espera que las medidas no se concreten y que prevalezca el diálogo entre ambos gobiernos. Hasta ahora, señaló Rodríguez, no existe un acto administrativo formal que haga efectiva la imposición de los aranceles.
“Aún no conocemos un acto administrativo que materialice esta medida por parte del Gobierno ecuatoriano. La expectativa de Ascif y de la industria farmacéutica es que se adelanten mesas de diálogo en las que se puedan concertar las diferencias”, afirmó.
La directiva dictaminó que un eventual desescalamiento es clave para evitar daños económicos y sanitarios en ambos países.
“Esperamos que no lleguemos al punto de recibir esta noticia como algo materializado o real, porque verdaderamente generaría consecuencias para esta industria, tanto desde el punto de vista económico como del cumplimiento de sus compromisos”, puntualizó.
EDWIN CAICEDO
Periodista de Medio Ambiente y Salud
@CaicedoUcros
