Autenticidad, regulación y la mirada del consumidor.
Este contexto explica por qué la discusión no se limita a si la inteligencia artificial debe o no usarse, sino a cómo integrarla sin erosionar el valor creativo ni la percepción de marca. Para los consumidores, la autenticidad sigue siendo un activo intangible, incluso cuando la imagen que ven es producto de un algoritmo.
Sin perder de vista la preocupación por el posible desplazamiento laboral, los especialistas coinciden en que el verdadero desafío radica en la capacidad de adaptación de empresas y colaboradores al uso de estas tecnologías, como ha ocurrido previamente en otros sectores intensivos en conocimiento y creatividad.
Portillo señala que habrá compañías y profesionales que opten por mantener modelos tradicionales, y que ese enfoque seguirá teniendo en cuenta el mercado. Al mismo tiempo, existirán quienes adopten estas herramientas para ganar eficiencia en tiempo, costos y experimentación creativa, ampliando el abanico de posibilidades visuales.
“Con el tiempo, el uso de la IA se normalizará, se regulará y se acotará. Se establecerán criterios claros sobre derechos de imagen, surgirán nuevos perfiles creativos y las marcas encontrarán la forma de preservar y fortalecer su autenticidad frente a consumidores cada vez más exigentes”, explica.
Medellín identifica otro efecto menos visible pero relevante: la democratización del acceso a la producción visual. “También favorece a negocios más pequeños que antes no contaban con el presupuesto ni la capacidad para producir imágenes publicitarias o realizar sesiones con modelos que exhiban sus diseños”, añade.
En el plano creativo, la inteligencia artificial abre la puerta a una mayor exploración. La posibilidad de probar escenarios, estilos y combinaciones en cuestión de horas reduce el costo del error y amplía el margen para experimentar con nuevas narrativas visuales.
“La IA nos permite identificar insights que antes eran invisibles, lo que puede derivar en conexiones emocionales incluso más profundas con los consumidores”, señala Portillo, al subrayar que la tecnología no elimina la intuición creativa, sino que la potencia.
Por ahora, tanto H&M como Zara han dado un paso adicional al incorporar probadores virtuales impulsados por inteligencia artificial, que se perfilan como el siguiente punto de evolución para las cadenas de retail.
