Esta es la selección que han hecho los críticos de ABC de los discos que se han publicado esta semana.
‘Minimalismo’ tiene demasiadas letras para describir la íntima sutileza del nuevo trabajo de Jana Horn. Es una discoteca invernal, perfecta para un atasco de … 37 minutos –la duración del LP– en una carretera de circunvalación bajo la lluvía. La voz de Jana suena a un secreto dicho al oído entre mejores amigos. (¡Madre mía, qué cursilada! ¡Me perdonen!). Tampoco es que no sea cierto. Es dulce, delicada y, además, tiene eso que hace que todo lo anterior no importa: es sincera. La instrumentación es mínima. Sorprende el protagonismo que se le ha dado al bajo. Un bajo que se impone desde el primer instante sobre una litro de guitarras acústicas y baterías ingrávidas. A la ingravidez contribuye a un despliegue de colchones atmosféricos que están y no están a la vez. Nunca estorban, nunca se abren paso a la fuerza. Un colchón atmosférico puede ser una flautilla-psicodélica-sesentera, tocada un poco al azar durante el recorrido de ‘Go on, move your body’, pero también puede ser… bueno lo que sea eso que enturbia el ‘Untitled (Cig)’. Probablemente su talón de Aquiles sea la monotonía. Los temas se perciben más como una constante que como compartimentos estancos (que es como son, de toda la vida, los compartimentos). Esto, que no es malo per se, hace del discurrir invariable del disco algo cansino por momentos.
Esplendor Geométrico
‘El pulso del acero: Shinkansen’
‘El pulso del acero: Shinkansen’
(6/10)
«Del tren-bala japonés habla sin palabras la segunda parte de un álbum que fluye entre espasmos mecánicos»
Discográfica: Geometrik
Por Jesús Lillo
Cuando los de Mecano recorrieron Japón, alrededor de 1983, no repararon en los trenes que articulan un país del que extrajeron un sonido fabril e industrial, contrahecho y exagerado en el estudio de Nacho Cano, que muy poco tenía que ver con la apuesta nipona por la tecnología menos ruidosa y la electrónica de consumo. Arturo Lanz cierra su misión diplomática en Pekín, se instala en la Embajada de Tokio y desde la patria de Masami Akita se pone a mirar con cierta perspectiva los convoyes de Shinkansen, fabricados por la misma compañía que produce los Iryo que circulan y descarrilan por esas vías de Dios y España. Casualidades. Del tren-bala japonés habla sin palabras el líder de Esplendor Geométrico en la segunda parte de un álbum que a distinta velocidad fluye entre espasmos mecánicos, marca de la casa. ‘Renacer’, ahí es nada, se titula la pieza que cierra este disco, clásico por su sonido y también por su concepción referencial: este tren no admite viajeros y lleva a lanzamiento de regreso a 1982, cuando lanzó ‘El acero del partido / Héroe del trabajo’, declaración de amor industrial que aquí recompone en un notable ejercicio de memoria, autohomenaje y bravura.
aeronave adolescente
‘Sueño con salones llenos’
‘Sueño con salones llenos’

(6/10)
«A la espera de encontrar una órbita totalmente propia, su segundo disco se eleva más allá de los límites de lo casero»
Discográfica: Caribe
Por Fernando Pérez
Desde Culleredo al espacio exterior, el proyecto personal de Daniel Valcárcel ha ido evolucionando progresivamente desde aquel concepto de ‘ruido de habitación’, que bebía a conciencia del indie-rock noventero de Pavement o Guided by Voices, hacia una propuesta cada vez más rica y expansiva. Su segundo disco de larga duración supera definitivamente los límites de lo casero con un sonido bastante pulido y una decidida búsqueda de detalles y arreglos que corrompan el rígido manual de la rugosidad austera de bajo presupuesto. Los textos se mueven en paralelo, y con desigual fortuna, en torno a esa idea de romper el encierro interior en el que parece vivir toda una generación sin escapadas. En esta fase crucial de despegue hacia una nueva dimensión podría haberse volatilizado por el camino todo el encanto lo-fi que hacía especial su música, pero su discurso es tan honesto y sincero que sale prácticamente indemne de la potente inyección de brillo. Digamos que ahora el objetivo parece más jugar en la liga de Carolina Durante y Alcalá Norte, y un poco también en la de Depresión Sonora, que en la del recuerdo de Daniel Johnston. Un horizonte posible (‘El día de la marmota II’ es un rotundo himno potencial listo para ser coreado en directo), por más que su voz (a veces muy Marcelo Criminal, otras inquietantemente cercana a Iván Ferreiro) no sea su mejor aliada. Y una ambición legítima, aunque la esperanza es que sea capaz de materializarla totalmente a su manera, ahondando en las necesarias salidas de tono y guión (el minimalismo de la estupenda ‘La última nota de polvo’, el experimento ambient de ‘Salones llenos’) que le permitirá sacudirse unas influencias aún demasiado visibles (qué alargada es la sombra planetaria) para ejecutar, es evidente que aquí hay mimbres, inesperadas maniobras orbitales universo hacias aún por explorar.

(5/10)
«Suena correcto, con sus crescendos donde tienen que estar, sin sorpresas. La primera comida en casa de tus sueños»
Discográfica: Melódica
Por Israel Viana
No hay nada en Shaking Hand que no hayas escuchado antes. Hace cinco, diez o treinta años, cuando esto del post-rock empezaba a andar al mismo tiempo que sus impulsores rechazaban la etiqueta. La prensa especializada británica –y parte de la española– se fijó en el trío antes de publicar este debut homónimo, pero busco el conejo en la chistera y no lo encuentro. La próxima gran cosa de Manchester, dicen. ¿No era Maruja? Y desde junio han anunciado cada adelanto como si estuviéramos asistiendo al nacimiento de los nuevos Smiths, Joy Division u Oasis. ¿Mmmm? El caso es que todo en ‘Shaking Hand’ suena correcto. Limpio, perfectamente ejecutado, con sus crescendos y explosiones donde tienen que estar, sin sorpresas. La primera comida en casa de tus sueños. La superproducción de Hollywood donde sabes qué va a pasar antes de que ocurra. Un ejercicio de estilo medido que agradará a los felices del post-rock, con alguna delicatessen como ‘Night Owl’. Poco más. La cena de Navidad de tu empresa.
xiu xiu
‘Xiu Mutha Maldito Xiu Vol. 1’
‘Xiu Mutha Maldito Xiu Vol. 1’

(7/10)
«Una deliciosa reimaginación de canciones de otros músicos como Nina Simone y la de Twin Peaks»
Discográfica: Polivinilo
Por Juan Roig
Desde su fundación en 2002, el trío complicado de definir se ha consolidado como prolífico, vanguardista y difícil de escuchar así como un monolito de culto para los degenerados que superan las barreras de ruido que presentan (pedantes, los llamarían algunos). Ahora que han decidido boicotear Spotify, los obstáculos son aún mayores. Con su última entrega, una delirante reimaginación de canciones de otros músicos –algo que ya han hecho con las de Nina Simone o la de Twin Peaks–, consiguen la desorientación y el reconocimiento a partes iguales. No es una escucha amable y cuando se termina, te recorre el mismo alivio que apaga la campana de la cocina, pero consiguen captar el espíritu de los temas originales tan bien como sus autores, solo que en un universo paralelo pesadillesco.
