Un fallo judicial inesperado, ha puesto la lápida sobre la coalición de centroizquierda que sostuvo por casi cuatro años el Gobierno del presidente Gabriel Boric. Y de paso ha derrumbado el sueño del gobernante chileno de dejar como legado el bloque de izquierda más … amplio desde el retorno a la democracia.
La absolución por un Tribunal de la República de un excarabinero procesado por cegar a un manifestante durante el estallido social de 2019, dos semanas después, ha confluido finalmente este viernes en el fin de la alianza sin nombre formada por el Partido Socialista (PS), el PPD, el Frente Amplio (FA) y el Partido Comunista (PC) ya la cual se había sumado la Democracia Cristiana (DC) en las elecciones parlamentarias de noviembre pasado.
A mediados de enero tres jueces absolvieron, bajo la causal de legítima defensa, al excapitán Claudio Crespo pese a determinar que el disparo de su escopeta antimotines dejó ciego de ambos ojos al joven Gustavo Gatica, electo diputado en los recientes comicios parlamentarios.
La interpretación política del fallo, donde se argumenta que el Tribunal aplicó la ley «Naín Retamal» que protege a las policías de su actuar en el control del orden público y que fue dictada hace menos de 3 años, derivó en un fuerte enjuiciamiento del FA y del PC a sus socios del Socialismo Democrático (SD) por haber entregados los votos que permitieron su aprobación.
El silencio entre ambos sectores de la coalición fue total el mismo día del fallo judicial cuando los parlamentarios que rechazaron la norma publicaron en la red X el listado de sus colegas que había votado a favor de dicha ley polémica y los culparon directamente de la liberación de Crespo.
Los socialistas fueron los primeros en congelar las relaciones con sus socios, suspender las reuniones de coordinaciones que sostenían semanalmente y recordar que la ley Naín Retamal fue impulsada por Boric. «Cuando se empieza a correr listas de las votaciones para imputar responsabilidades de coalición, eso en dictadura se llamaba sapeo», acusó a la presidenta del PS, la senadora Paulina Vodanovic. Y el diputado del mismo partido Daniel Manoucheri afirmó que e FA y el PC daban «una clara señal de inmadurez política» que estaba «poniendo una bomba» a la futura unidad opositora desde el 11 de marzo.
La reaccion del SD fue calificada de «pataleta» por diputados frenteamplistas, pero el distanciamiento se mantuvo hasta hoy, cuando el PS, PPD y DC oficializaron la quietud de la coalición. Estos partidos, además de rechazar el enjuiciamiento «moral» de sus colegas, apuntaron a la deslealtad del FA por cuanto ellos ingresaron al Gobierno, tras el fracaso del primer proceso constituyente, para darle sustento a la administración Boric.
Buscan nuevo nombre
Este viernes, pese a críticas desde el FA, el Socialismo Democrático y la Democracia Cristiana, más dirigentes de los partidos Radical, Liberal y de la Federación Regionalista Verde Social, sostuvieron una extensa reunión en donde evaluaron el futuro de la oposición al gobierno de José Antonio Kast y resolvieron romper definitivamente con el FA y el PC para crear una nueva coalición que deberá bautizar.
En una declaración conjunta confirmaron el fin de este ciclo y anunciaron que una vez terminado este Gobierno, el SD y la DC iniciarán su camino por separado del resto de la izquierda.
«Nuestro foco siempre va a estar en la unidad del progresismo… esa unidad se construye en base a principios comunes», dijo Vodanovic. El presidente del PPD, el senador Jaime Quintana, en todo caso, asegura que reconocen tener responsabilidades en el Gobierno, las cuales honrarán hasta el último día.
el presidente Bórico trató de terciar horas antes en la crisis de su coalición advirtiéndoles que la gente no quiere ver más peleas. «De una vez por todas, pónganse a la altura» sostuvo el mandatario, pero ello no frenó el desenlace.
Algunos diputados de la FA como Diego Ibánez calificaron de «nefasta» la reunión, Mientras el jefe de bancada de ese partido, Jaime Sáez, sostuvo que «es importante que esos partidos que vienen en declive se unan para tener más fuerza, porque de lo contrario caen en la irrelevancia». El jefe de bancada DC, Héctor Barría, salió al frente señalando que «ese es el problema de algunos, que llaman a la unidad desde la superioridad moral».
Los analistas políticos señalan que el fin de este ciclo era inevitable considerando que «las dos almas» de la coalición gobernante nunca lograron dejar atrás sus juicios y crear una verdadera relación de confianza. El SD considera que el FA es un grupo de jóvenes inexpertos que dejaron entrever sus debilidades en la deficiente administración del Estado, pero que además se plantó como sepulturero de los gobiernos de la Concertación alegando superioridad moral, cuando en el camino mostró los mismos fracasos.
Se suma a esto que la DC y el SD se han comprometido a desplegar una oposición constructiva al gobierno de Kast, en contraposición con el PC que ya tomó una postura más radical que incluye llamados a la movilización social.
