Sara Socas es de esas personas que transmiten paz, habla despacio, con un pausado acento canario que se transforma en rítmico, vivo, acelerado, cuando rapea.
“Yo creo que el ser humano es contradictorio y en mí conviven estas partes: una es muy cañera, muy revolucionaria, muy impulsiva, lo digo y luego ya lo pienso; pero También me considero muy vulnerable, muy sensato.“, defiende. Socas se ha labrado su fama nacional en las batallas de gallos y se convirtió en 2021 en la primera mujer en ascender a la Freestyle Master Series (FMS).
La vida no es una batalla continua, pero sí el rap, es una herramienta para reflexionar, para reivindicar: “El rap ha tenido como esta vertiente muy de lucha social, de las personas racializadas, que fueron quienes lo inventaron y quienes lo promovieron. No todos, pero la mayoría de los raperos españoles somos gente blanca que puede ser más de barrio o menos de barrio, pero no estamos en un gueto de Latinoamérica, simplemente es un poco por situarnos, porque a veces creo que hay como una romantización de la pobreza y quien lo haya vivido, que lo haya vivido, y quien no, pues no. Yo no he nacido pobre y, joder, doy gracias por eso”.
Pero sí vive en un momento en el que el estado del bienestar muestra fisuras, la ultraderecha crece en toda Europa y el acceso a la vivienda es uno de los mayores problemas de su generación. “Yo vivo de alquiler, me encantaría comprarme una casa, pero me podría comprar un zulo.“, bromea. Realidades que critican en los temas de su primer disco TFN-MADque se podrá escuchar el próximo día 8 de febrero en la Sala Sol, dentro del Festival Inverfest.
“Hay muchas fachas en las aulas ahora mismo… La gente va viendo que el mundo se cae a pedazos. Yo creo que esa es un poco la sensación, un rollo medio apocalíptico. La gente tiene mucha ansiedad y mucho miedo y lo fácil ahí es decir, bueno, pues todo lo contrario, necesitan un chivo expiatorio”, añade.
Un miedo que ella no conoce a la hora de expresar sus ideas y luchar por lo que considera justo. “Creo que hoy molesta a una mujer que, alce la vozque grite, que diga las cosas claras, que nombre la palabra feminista claramente sin miedo”.
Y de las palabras a los hechos, en sus conciertos solo trabajan mujeres: “Si yo hubiera hecho una banda sin tener en cuenta el género, simplemente por el número de profesionales y de disponibilidad, toda la banda sería de hombres, seguro. Son decisiones, pequeños gestos que puedes hacer y que sí que cambian las cosas”.
Acciones y posiciones que tienen consecuencias en las redes sociales y en su vida. “Ha habido algún momento en el que he estado sin redes tranquilamente un mes o dosporque decía ‘¿para qué las tengo, para leer basura?’, asegura.
Pero esto no la va a parar, inquieta, casi hiperactiva, infinitamente curiosa, estudió Periodismo, toca varios instrumentos, ha hecho radio y seguirá aprendiendo y enfrentándose a que venga, batallar en los escenarios y en la vida, porque después de todo, la música salva: “Salva a los demás y te salva a ti, por eso empecé en el estilo librelo necesitaba anímica y personalmente. Al final, el arte nos salva“.
