Su corona es intocable. una reverenciaun gesto que puede parecer simple, saca una sonrisa a cualquier culer. Cuando Alexia se planta ante la afición y hace el gesto, el estadio se cae. Porque es su reina, su líder, su referente. Porque la quieren aqui, con el brazalete de capitana. Porque ella es el Barça. Alexia Putellas va mucho más allá del fútbol, porque ella siempre está y debía ser ella quien cerrara la final que le dio al Barça su quinto trofeo de la Supercopa de España consecutivo (sexto en total) venciendo al Real Madrid (2-0). Porque siempre aparece ella y esperemos que por mucho tiempo.
La jugadora del FC Barcelona, Alexia Putellas, celebra el segundo gol del equipo blaugrana durante el encuentro correspondiente a la final de la Supercopa de España que disputan hoy sábado FC Barcelona y Real Madrid en el estadio Castalia de Castellón. EFE/Manuel Bruque. / Manuel Bruque / EFE
Cuando empezó a rodar el balón pasó que no pasó nada (o poco). Barça y Real Madrid salieron a tantearsecomo quien firma un pacto de no agresión, al menos de inicio. Se dio el tiempo para acomodarse, un poco de espacio para saber de que palo iba a ir cada uno en la final. Ambos habitaron en su piel favorita: las azulgranas con el balón, las blancas a la espera. Aunque ese guion fue moldeándose con el paso de los minutos. vicky tuvo la primera y más clara para los azulgranas con un disparo desde la frontal que atajó Misa Rodríguez.
Ese aviso le valió al Barça para hacer que el equipo de Pau Quesada no estuviera tan cómodo. Reaccionó Yasmim cuando se desentendió del balón dentro del área y derribó a Ona Batlle. La colegiada, Eugenia Gil, no vio nada. Para variar. Nada de nada, dijo, con Ona tumbada pegada a la valla publicitaria después de tal empujón. obvio que era penaltipero para sorpresa de nadie no encontró la gravedad del choque. Pere Romeu tampoco pidió revisión, pese a que en la revisión se veía claramente que era penalti.
Dominó de manera discreta el Barça, pero encontró en el balón parado una manera de perforar la portería de Misa.. Esme Brujascon un testarazo, tras un córner que sirvió Mapi León interpretó el primero. Caldeó un poco los ánimos de la fría noche de Castellón, que obligó a los 12.593 aficionados que llenaron las gradas de Castalia a resguardarse con mantas y gorros.

Las jugadoras del FC Barcelona celebran el primer gol durante el encuentro correspondiente a la final de la Supercopa de España que disputaron FC Barcelona y Real Madrid en el estadio Castalia de Castellón. / Manuel Bruque / EFE
el ambiente se quedó congelado cuando la colegiada accedió a la reclamación de pau quesada y fue a revisar una acción en el VAR. El qué, ya es otro tema, porque en el VAR instalado en el femenino ni hay explicación de qué se busca ni qué se encuentramás allá de algún que otro gesto sutil. Irene se esperaba justo en el límite del campo mientras la colegiada revisaba la acción, tras el enfado de Patri Guijarro por no entender que había que revisar. Ni ella ni nadie lo entendió, sobre todo por un coloso fuera de juego previo que dejaba la jugada totalmente invalidada de inicio.
El partido siguió como si tal cosa. Con un Barça dispuesto a proponer y un Madrid a gusto sin dar más de sí. Dabritz probó con un disparo lejano en el añadido, pero chocó con el travesaño.
Con la reanudación, ambos equipos le pusieron más ritmo. El Barça lideró y llegó más, sobre todo por la banda derecha con Caroline Graham Hansen. No estuvo acertada la noruega en el pase, pero sus conducciones le permitieron al equipo recorrer metros y superar líneas madridistas. Ewa Pajor vivió en un desmarque constante, que pocas veces supieron aprovechar para darle ventaja a la delantera polaca. Probó y probó el Barça, con disparos de Alexia o Graham Hansen, que fue sustituido por Clara Serrajordi sobre la hora del partido.
La nueva promesa azulgrana vivió, como algunas de sus compañeras, su primera final. En este Barça que tiene La Masia como eje vertebrador del proyecto, las jóvenes viven momentos únicos que otros futbolistas ni tan solo pueden soñar. Serrajordi forma parte de una generación sin complejos, sin miedo a ocupar un lugar. Viven en el foco sin más, sin darle una trascendencia excesiva que podría anular su valentía. Serrajordi jugó contra el Real Madrid su primera final. Y la disfrutó. Compartió centro del campo con Patri Guijarro y Alexia Putellas y no se hizo pequeña en una gran final. Ocupó su espacio, creó y sumó.
El Madrid tuvo su momento. Pese a estar reducido a un bloque bajo, se recomendó a Athenea del Castillo y Linda Caicedo. Ambas acumularon las acciones más claras para los madridistas que, ni en esos minutos donde parece que tenían todo de cara para empatar, supieron afinar la puntería. El Barça también tuvo las suyas clarísimas, con un disparo lejano de Pina y una doble ocasión de Pajor y Hansen.

La jugadora del FC Barcelona, Alexia Putellas, celebra el segundo gol del equipo blaugrana durante el encuentro correspondiente a la final de la Supercopa de España que disputan hoy sábado FC Barcelona y Real Madrid en el estadio Castalia de Castellón. EFE/Manuel Bruque. / Manuel Bruque / EFE
Un minuto del fin de la final, Alexia cayó dentro del área. Sheila García la derribó y la pena máxima fue señalada, en contra de la opinión de Quesada que volvió a reclamar (para sorpresa de nadie) que entrara el VAR. La colegiada revisó la acción mientras Alexia ya había plantado el balón en el punto de penalti. No especuló, la envió al fondo de la red y echó a correr. Hacía Pina que saltaba en la banda, a Vicky que se le acercaba corriendo. Todos se juntaron y saltaron, al ritmo de campeonas que cantaba la afición. Porque eso era, y ahí empezaron a celebrarlo..
Son intocables. este equipoaun no teniendo su día más inspirado, tiene fútbol y aura. Y ahora también seis Supercopas de España, Después de derrotar, de nuevo, al Real Madrid.. Qué continúa la historia.
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