Emmerald Fennell, la directora británica que ha perfeccionado el arte de sacar de quicio a la crítica ya gran parte de los espectadores con sus películas diseñadas para el meme y el escándalo digital, está insistiendo antes del estreno de su película en que no se trata de cumbres borrascosas sino de “Cumbres borrascosas”. Con esas comillas, presentes en el título oficial y en la estiloísima gráfica de la película, viene a decir que no es esta una adaptación de Emily Brontë sino la representación fílmica de la lectura que ella, Fennell, hizo de adolescente. La película, que llega a los cines de todo el mundo el día antes de San Valentín, ya ha tenido haters y defensores acérrimos desde que se filtraron las primeras imágenes del rodaje, sin que nadie la haya visto aun. Y en eso no está muy lejos de la recepción que tuvo la propia novela cuando se publicó en 1847. La revista Graham’s dijo: “Cómo un humano ha podido perpetrar semejante libro sin suicidarse es un misterio”. El espectador la encontró “grosera y desagradable”, llena de personajes “odiosos o completamente despreciables” y otros críticos escupieron sobre la “blasfemia estúpida” y la “imaginación mórbida” de la autora.
TORBORG NEDREAAS Y LAS’FURCIAS DE LOS ALEMANES’
El éxito de valor sentimentalque contiene un subtrama sobre la abuela de la protagonista, arrestada por la resistencia a los invasores nazis, y la propia historia que ha contado el director, Joachim Trier, de su abuelo, cineasta y también miembro de la resistencia, está poniendo en primer plano ese episodio de la Historia nunca bien digerido en el país nórdico. Una de sus mejores narradoras fue Torborg Nedreeas, a quien han llamado “la Simone Beauvoir noruega”, a pesar de que su trayectoria vital tuvo poco que ver con la de la francesa. Errata Naturae publica ahora un libro de relatos de Nedreeas, Detrás del armario el hacha. Todos los cuentos se escribieron durante la ocupación nazi y se publicaron justo después, en 1945. La autora habla de la resistencia, pero también de los colaboracionistas, y se detiene en varios de los relatos en una figura que siempre le interesó, las llamadas tyskerjenter, algo así como “furcias de los alemanes”, las mujeres que tenían relaciones con los nazis y que, como en todos los países ocupados, fueron víctimas de humillaciones públicas cuando acabó la guerra. Aunque era antifascista y comunista, contraria más tarde a la entrada de Noruega en la OTAN, Nedreeas sintió una especial compasión por esas mujeres y lo plasmó en cuentos como Elena y Mujercitas I. La escritora sobrevivió como pudo durante la guerra. Divorciada de su marido em 1939 ya carga de dos hijas a las que apenas podía alimentar, escribía algunos relatos en los periódicos, pero los lectores no los encontraban suficientemente patrióticos y motivadores.

CÓMO PARECER VAGAMENTE CONCERNIDO POR LA POLÍTICA MUNDIAL EN UNA ENTREGA DE PREMIOS
Con discursos más o menos explícitos referentes a la actualidad política por parte de gente como Jafar Panahi o Liv Ullmann (esta última, muy enfadada por el feo de María Corinna Machado cambiando su Nobel por baratijas de la Casa Blanca), los muy corteses Premios del Cine Europeo casi parecían incendiarios al lado de lo que está pasando en las galas de premios en Estados Unidos. Los Globos de Oro se celebraron apenas dos días después de que el ICE acribillase a René Brown en una protesta pacífica y algunos artistas indicaron su disconformidad con eso llevando pins en la solapa…y poco más. Sobre el escenario, los mensajes fueron tan apolíticos que ni la presentadora, Nikki Glaser, mencionó a Jeffrey Epstein por su nombre. De hecho, empieza a ser una habilidad muy valorada por el gremio de publicistas de Hollywood preparar a sus clientes frases que muy vagamente, de lejos y miradas con los ojos entornados. parecen arrojar trazas de posicionamiento político, sin que en realidad digan nada de eso (o nada de nada). Stephen Graham citó un amor de Bob Marley y el equipo brasileño de El agente secreto aseveró muy firme que “éste es un momento muy importante para hacer películas”. Los nacidos en suelo estadounidense no llegaron ni a eso. Se espera la sublimación de este estilo discursivo en la entrega de los Oscar.
EL INVIERNO DE LAS MÍSTICAS
Este es, sin duda, el invierno de las místicas. Inaugurado por (santa) Rosalía ya punto de consagrarse, cuando se publique el libro Instrucción de novicias (Blackie Books) de Ana Garriga y Carmen Urbitia, conocidas por su podcast Las hijas de Felipe. Entretanto se puede seguir hurgando en figuras como Elisabet Cifre (1467-1542), una mallorquina que, dicen, sanaba enfermos de peste, era consejera política, enseñaba latín a las mujeres de la isla y fundó una escuela para niñas, una de esas mujeres con visiones, en varios sentidos, que ejercían el poder blando al margen de la Iglesia y el poder real en el Barroco. Cifre será el objeto de estudio en un curso que impartirá a mediados de marzo la medievalista y fanzinera Helena Casas Perpinyà en Crisi, la librería cooperativa del barrio de Sant Antoni en la que siempre bulle una incansable actividad de irreverencia académica.
