En marzo de 1999, cuando era aún un reportero más o menos bisoño, me tocó, por primera, pero no por última vez, cubrir la historia con la que todo periodista, en un país como el nuestro –atravesado por la pobreza, la desigualdad y la marginación– tiene que lidiar tarde o temprano: niños encontrados “en condiciones infrahumanas”.
Related Posts
Add A Comment
