La obra de Antoni Gaudí es infinita y, si ya rompió moldes cuando apareció, ahora se proyecta al futuro y sirve para salvar la humanidad en un año no muy lejano, el 2084, cuando los que gobiernan han decidido destruir los edificios emblemáticos del mundo, como la Sagrada Familia. Este es el punto de partida del musical. L’arquitecte prohíbe, de La Tremenda Companyia, con texto y letras de Jaume Viñas, música y letras de Marc Sambola, y dirección de Martí Torras Mayneris.
Se trata de la coproducción anual de los teatros de ateneos de Catalunya reunidos en la red XTAC, que darán 35 funciones durante este 2026 en salas de todo el país, lo que supone uno de los proyectos que más impulsan la descentralización de la cultura. En relación con el singular arquitecto, el estreno será el sábado 31 de enero en el Ateneu Unió de la Colònia Güell.
“Creíamos que no teníamos que hacer un biopic, porque ya se había hecho aquí y fuera, y nos hemos ido a un futuro distópico –detalla el director–. Viñas ha escrito un libreto con cuatro jóvenes que viven en este futuro, que son los hermanos de una revuelta que cambiará las cosas. Y a Gaudí lo usamos como un foco para hablar del arte y de la memoria”.
Viñas apunta: “Premisa: qué pasaría si para cambiar este mundo todavía peor se derriban los edificios emblemáticos, para hacer tabla rasa”. Ante este reto, el autor se plantea una serie de preguntas: “¿Cómo conviertes a la arquitectura en un personaje? ¿Cómo se hace que los edificios tengan vida? ¿Cómo hablar de Gaudí sin dar una ponencia?” .
“No tenía que ser un biopic y nos hemos ido a un futuro distópico”, declara Martí Torras
Él mismo se responde: “Nos dimos cuenta de que un edificio como la Sagrada Familia te explica la historia. Depende de ti que lo mires o no lo mires. Gaudí tiene una peculiaridad, como Dalí, que son dos personajes únicos en nuestra cultura. Gaudí enterraba una rebeldía en sus obras, no lo hacía para contentar a nadie”.
” En el musical hablamos de cuatro personas que viven con una venda en los ojos y observar el testimonio de estos edificios desaparecidos les hace caer la venda –continúa Viñas–. Gaudí está en el centro y queremos explicar la esencia del personaje. Ante la duda, se tiene que ir a los maestros. Releí Orwell y me dio esta sociedad seca, con las emociones soterradas”. Por ello la acción se sitúa en el 2084, cien años después de su famoso libro.
“Lo que hizo Gaudí es tan bestia, que tarde en todas partes, como muchos aspectos de nuestra cultura, como los mismos ateneos. Este hombre era un monstruo, era espectacular. Y yo quería entender el impacto estético que provoca ver la Sagrada Familia. Eso es lo que les pasa a los cuatro personajes cuando empiezan a leer lo que era este templo y cómo el impacto puede transformar su mirada”, argumenta.
Con respecto a la música, Sambola afirma que “es un espectáculo autóctono, que no copia de ningún sitio y que nace del equipo”. En el escenario, el compositor toca la guitarra y Neus Soler toca el violín. “Para componer la música, no pensé en el futuro ni tampoco en la evidencia, sino en la belleza. Cuesta empezar, pero cuando van saliendo las piezas, brota un chorro de creación maravillosa. Toco con guitarra, muy mediterránea, y eso creo que es desconocido en otros musicales, que suelen surgir del piano”. Al componer, Sambola manifiesta que “no hay ninguna música que no parte de la letra”. Y añade: “Soy buen traductor de palabras con música”.
“Quería entender el impacto estético que provoca ver la Sagrada Familia”, explica Jaume Viñas
En nombre de La Tremenda Companyia, Lu Martín explica: “Salimos del Institut del Teatre con ganas de trabajar, somos unas currantes. Y aunque somos una compañía joven, nos da el empuje poder contar con todos los mundos que se han implicado en este proyecto, y se están abriendo vías para que avance el teatro musical de creación en catalán”, concluye.

