Lapatilla
Al venezolano Carlos Orense Azócar lo sentenciaron la semana pasada en una corte federal del Distrito Sur de Nueva York a cadena perpetua, ya otros 30 años adicionales de reclusión, por delitos de narcotráfico y tráfico de armas. El expediente del caso muestra que ‘El gordo’ Orense Azócar llegó a emplear la estructura comercial de Citgo, filial en Estados Unidos de la petrolera estatal Pdvsa, para blanquear dinero procedente de la venta de cocaína.
Por Joseph Poliszuk | Armando Información
Orense simulaba contratos de perforación petrolera mediante empresas de fachada como Venro, con sede en el Rockefeller Center de Manhattan. Esas compañías cobraban supuestos servicios que nunca se prestaban y cuyos pagos, que se hacían en efectivo, en realidad llegaban del tráfico de drogas y no de las arcas del holding petrolero venezolano. El contrato servía así como coartada para el ingreso de dólares negros al sistema bancario estadounidense, de acuerdo con la acusación presentada por los fiscales en Nueva York.
“Por teléfono, él decía que tenía algo de dinero retenido en los Estados Unidos y que iba a intentar sacarlo a través de Citgo”, declaró el 30 de noviembre de 2023 en una corte federal Antonio Arveláiz, no solo guardaespaldas sino también sobrino de Orense. Su testimonio respaldó la versión de los fiscales, según la cual el efectivo era entregado en Estados Unidos a Luis Marín, entonces CEO de Citgo, oa intermediarios vinculados a él, quienes intentaban mover ese dinero mediante contratos ficticios con contactos o asociados de Orense para ingresarlo al sistema financiero.
Años antes de que Carlos Orense Azócar recibiera condena en Estados Unidos, su nombre ya había sido mencionado en otro proceso de la corte federal del Distrito Sur de Nueva York. No fue en una causa penal, sino en un litigio civil: una demanda entre Vencell Corporation y Eres NV En el litigio –que enfrentó a esas dos empresas por el cobro de comisiones petroleras– quedaron registrados testimonios y documentos que apuntaban a Orense como intermediario y que situaban a Citgo dentro de la arquitectura contractual de este entramado. Para la Fiscalía, ese proceso funcionó como un antecedente: un primer mapa de relaciones, empresas de fachada y flujos de dinero que más tarde reaparecerían en la acusación criminal.
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