El Barça ya tiene su primer título del 2026. El clásico ante el Real Madrid volvió a ser blaugrana y las jugadoras se sacudieron la tensión de una final de infarto explotando con el gol de Alexia de penalti en el tiempo añadido. Pero había una sonrisa que escondía muchas más cosas. La de Patri Guijarro. La centrocampista blaugrana volvió a ser titular por primera vez desde su lesión y después de tres meses fuera de los terrenos de juego, regresó por la puerta grande.
Pocas jugadoras son capaces de volver a la titularidad nada más y nada menos que en una final y hacerlo siendo la mejor del partido. Fue nombrada MVP de la final, un reconocimiento más que merecido al partidazo que se marcó. Parecía que nunca se hubiera ido, fue un auténtico muro, no dejó pasar ningún balón y en ataque puso balones donde nadie más lo hace. Había tenido minutos ante el Alhama y en semifinales ante el Athletic, pero en la final contra el Real Madrid jugo todo el partido. Al principio de la segunda parte se la vio renquear un poco, pero se repuso y desplegó todo su potencial físico: “Sabía que me iba a vaciar”, reconocía la protagonista en la sala de prensa de Castalia.
“Ha vuelto bien a nivel condicional”, explicaba Pere Romeu, que se deshizo en elogios ante su jugadora: “Nos da un balance defensivo difícil de mejorar. Donde pone el pie, recupera el balón. No veo a muchos jugadoras con esta capacidad de recuperación ya nivel táctico y técnico es una jugadora exquisita. Hace que cada jugada sea mejor que la anterior”. Su magia es hacer mejores a los demás. Y eso es precisamente lo que a ella le gusta, donde se siente más cómoda, en la sala de máquinas, en segundo plano. “Para mí la verdadera MVP es Ona”, decía comparando ante la prensa. Y es que hasta en un momento así, el día que es nombrada como la mejor jugadora de una final, ella prefiere dejar los reconocimientos a otros”.
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Han sido tres largos meses alejada del fútbol. Una larga ausencia en la que la principal batalla no ha sido física, sino mental. “Cuando vuelves de una lesión, sobre todo si es larga, mentalmente tienes que ir poco a poco. Yo soy muy autoexigente, me conozco y tenía que intentar no frustrarme, por eso era importante ir despacio”, confesaba el futbolista balear.
Soy muy autoexigente, quería ir poco a poco para no frustrarme”
Por eso, reconoció que al principio del partido buscaba “hacer las cosas fáciles”, un pase claro, una asistencia fácil… “A nivel físico yo tenía claro que me iba a fundir y si tenía que irme, había cambios, pero a nivel mental… Esa finura con y sin balón… Son cosas que antes a lo mejor te salían sin pensar y ahora es diferente y eso es algo muy importante en mi posición”. Hasta la que es considerada por todos como el mejor pivote del mundo tiene inseguridades. Patri Guijarro también es mortal.
Patri hace que cada jugada sea mejor que la anterior”
Aunque nadie lo diría viéndola en la final. Fue la chispa que iluminó un Barça gris en el inicio, recuperó balones, filtró pases, peleó con todas… ¡Cuánto la ha echado de menos el Barça! Y no solo en lo futbolístico, que es mucho, también con su carácter, plantando cara cuando el partido se calentó, imponiéndose con y si el balón. La seleccionadora nacional Sonia Bermúdez no tuvo dudas cuando la elegida como la MPV de la final y tras recibir el trofeo, todas sus compañeras fueron a buscarla para abrazarla, y es que su valor en el vestuario no es solo futbolístico, también es una de las más queridas por todas. Y si no, que le pregunten a la joven Clara Serrajordi que pudo cumplir su sueño de compartir minutos en el campo junto a la mallorquina.
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