Fani y Lina son hijas de una acomodada familia de Oviedo y viven rodeadas de convenciones, tallas religiosas y soñados matrimonios perfectos. Son los años 30 y la II República ha llegado también a una Asturias de carbón y descontento. Las cuencas mineras arden en protestas y conflictos, mientras ellas eligen amores contrapuestos. La primera se casa con un guardia civil y la pequeña, con un minero. Esas bodas marcarán sendas diferentes, Hasta que en su vejez, 60 años después, extienden un hilo para reencontrarse, el de la memoria y los afectos.
Esta es la trama de Los amores paralelos (Planeta) la última novela de Mayte Uceda, autora de las exitosas El guardián de la marea y El maestro de azucar. Una historia nacida en el seno de su propio pasado, cuando su abuelo, su tío y su padre bajaban a las profundidades de la tierra a buscar sustento y alimento.
“Mi abuelo paterno y mi padre trabajaron en una mina durante unos añosno siempre. Pudieron salir a Oviedo y buscaron otro tipo de trabajo. No así mi tío, que murió muy enfermo de los pulmones, antes que mi padre, y era más joven. En los años 30, no se hablaba de eso. Mi padre era guaje (niño), de aquellos a los se les falsificó la edad para poder entrar a trabajar. Muchas de las anécdotas que yo cuento en esta novela están basadas en lo que él me transmitió”. Uceda, por cierto, le dedica este libro a su padre precisamente por sus enseñanzas.
Uceda, de 59 años, ha conocido, por tanto, la dureza de ese oficio en su propia sangre, lo que la ha llevado a investigar durante dos años de dónde venía esa revolución social que sacó a los mineros a las calles con garrotes y deseo de venganza. “Soy asturiana y tengo familia minera. Vi que ese contexto, la revolución de octubre o la huelga general, aunaba un poco mis factores personales como ser asturiana y tener familia en las minas. Siempre hemos creído que los mineros hartos de sufrir calamidades decidieron levantarse. Y quería saber por qué. Algo tenía que haber para ese estallido. Me puse a investigar y me metí de lleno en la República. Me encontré con desigualdades sociales, creciente polarización y una lucha obrera encarnizada. Los obreros estaban sindicalizados, a la CNT y la UGT, por lo que una empieza a comprender ese durísimo modo de vida, condicionado por el peligro al que se enfrentaban todos los días. Un amigo de mi edad me contó que en los 90, los mineros no tenían ni derecho al vale de carbón. Imagínate en los 30 cómo sería entonces la vida de dura”.
En los años 30, las condiciones eran tan terribles que muchos preferían morir empuñando un arma.
Mayte Uceda lo dice con rotundidad, ella que vive en la oxigenada costa asturiana y en un siglo donde los derechos se consiguen de otra manera. “Todos los asturianos tenemos algo de carbón en las venas. Hemos vivido las huelgas y hemos vivido ese ambiente combativoesa fuerza como cohesión, cada vez que se montaba una huelga, sabíamos que aquello iba en serio”, recuerda. “En los años 30, cuando buceas en los periódicos, en crónicas de Josep Pla y de Chaves Nogales, los primeros periodistas que llegaron a Asturias, las condiciones eran tan terribles que muchos preferían morir empuñando un arma. Se ve como una muerte heroica porque luchamos por mejorar nuestra vida y la de nuestras familias. Reivindicaban de la única manera que podían y sabían”.
A pesar de que ha citado la palabra clave, polarización, no cree Uceda que estos tiempos actuales tan crujientes se asemejen a aquellos ni siquiera en la intención. Tampoco por las batallas partidistas, o por las desigualdades sociales que están en la novela y en el aquí y ahora. “La polarización existe más ahora que antes. Pero no fui buscando ningún paralelismo, el contexto me lo encontré. Clara Campoamor ya ofrece un relato con sus discursos parlamentarios de esa polarización. Pero encuentro una diferencia abismal entre esa época y esta. Siempre habrá desigualdades, pero el contexto social de antes era muy duro y violento”.
La curiosidad de Lina por saber cosas, por entender, por lo desconocido, eso es muy mío
Volviendo a las protagonistas de la novela, Estefanía (Fani) y Selina (Lina), su creadora admite cierto parecido con esta última, aunque no se ha proyectado intencionadamente dentro de ella misma para inventar a estas dos hermanas que son el eje central de su libro. “Mi proceso creativo siempre está abierto, por eso una vez creadas, cuando analiza a Fani y luego a Selina, pienso que Fani es una mujer que elige una vida más conservadora, que se casa y sin embargo, la pequeña tiene esa curiosidad de aprender. En la novela, cuando se debate el voto femenino, hace entrevistas a todos los familiares. Esa curiosidad por saber cosas, por entender, por lo desconocido, eso es muy mío. Me seduce lo que desconozco porque quiero aprender”.
es Los amores paralelos Hay dos elementos importantes que alternan con los personajes: La revisión histórica de la memoria y el paisaje asturiano. “Siempre es positiva esa revisión, pero depende de la forma en que se utilice la memoria. La memoria tiene un poder para sanar. Si se usa para cerrar heridas, bienvenidapero si se usa para otra cosa, no te deja avanzar en la sociedad. En mi novela no hay buenos y malos, todos tienen sus reclamaciones y las defienden y que cada uno saca sus propias conclusiones. El lector decide”.
“Mi visión del debate político cambió a raíz de estudiar dos años ese tiempo, la República
Añade Uceda: “Mi del debate político cambió a raíz de estudiar dos años ese tiempo. Ni para bien ni para mal, simplemente comprendí muchas cosas. Hacían falta las reformas, tal vez la forma de abordarlas fue lo que falló, pero había colectivos sociales que las pedían. Entonces había una crisis económica brutal, la mortalidad infantil era enorme, analfabetismo en el campo, y luego los sindicatos se enfrentaban a tiro limpio por ver quién se llevaba la bandera del cambio y se enfrentaban entre sí. Ahora somos un poco más civilizados. Eso sí, tenemos que vigilar y pedirles a los políticos que sean más moderados, sin violencia”.
¿Y tu tierra? ¿Qué lugar ocupa en este texto? “Asturias es de contrastes, ahora vivo en la costa, en un pueblo marinero, y esto es distinto a la cuenca minera, tiene su propia idiosincrasia. En los años 30 había gente que no conocía la capital, estando a 20 kilómetros, era una zona altamente contaminada. Cuando ves esas fotos, son todas las chimeneas. Yo tenía amigos que se sonaban la nariz y salía todo negro. Eso contrasta con Oviedo, la ciudad provinciana y tranquila, su centro, su comercio, el casco antiguo, los edificios religiosos tan tentadores… el teatro Campoamor, con sus marcas de disparos. Me sirvió para ver los dos escenarios de forma distinta”.
Lo próximo que escriba tendrá amor y emociones, es lo único que sé
Maite Uceda publicó su primera novelaLos ángeles de la torre, en Amazon, en 2013, por lo que es casi una recién llegada a la literatura, después de dejar la informática de gestión, su antiguo trabajo. “Se me daba fatal (se ríe). Me pasé 15 años escribiendo diarios personales. Eso me ayudó a organizar lo que quería contar. En 2009 estaba leyendo unas novelas que se llevaban, las de vampiros.. A mí la fantasía me gusta y en ese momento, pensé que también podría escribir algo así, me veía capaz. Empecé a escribirla y en dos años tenía 400 páginas. No pensé en enviarla a ninguna parte, solo autopublicarla en Amazon, donde después de muchas revisiones decidí someterla al juicio de los lectores. Luego publiqué otra con el contexto histórico de Escocia y esa novela tuvo mucho éxito, estuvo en el número 1 de los más vendidos de Amazon por mucho tiempo. Amazon me propuso traducirla, en Alemania funcionó fenomenal. Luego contactó conmigo Planeta y hasta hoy”.
Su camino seguirá de este modo, el que señala la escritura, aunque no sabe (o no quiere revelar) todavía de qué irá su siguiente libro. “Lo único que sé es que sea lo que sea, lo haré combinando una historia de amor, que lo que escriba implique amor y emociones. Y también que haya un contexto histórico. Es como mejor se aprende”.
