En Catalunya el fútbol no se hereda de una sola manera. Se aprende en la mesa del domingo, en el patio del colegio, en la destartalada grada del campo del pueblo, pequeño y roído por el tiempo, o en el trayecto a un estadio con una bufanda en el cuello. Se transmite de abuelos a nietos y de padres a hijos, claro, pero los tiempos modernos han traído nuevas formas de heredar el legado futbolístico. Así lo revela un estudio de LaLiga dentro de la campaña ’42 legados, 42 formas de ganar’, que dibuja un sorprendente mapa emocional del fútbol español y catalán.
La fotografía que emerge de ese estudio sitúa a Catalunya como uno de los territorios donde el sentimiento futbolístico se transmite con mayor diversidad. Aquí, la pasión no responde únicamente a una línea recta de padres a hijos, sino que se mueve en muchas direcciones, dibujando un juego de espejos donde madres, abuelas, hijas e incluso los niños se convierten en portadores de ese legado futbolístico.
Aficionados del Espanyol en el RCDE Stadium
Uno de los rasgos más reveladores del estudio es el protagonismo femenino. Mientras que en el conjunto de España un 16,24% de los aficionados reconoce haber heredado su amor por un club de una mujer de la familia, en Cataluña ese porcentaje asciende hasta el 17,48%. No es una estadística cualquiera, sino la confirmación de una realidad silenciosa que ha crecido durante años. Las mujeres no solo acompañan al fútbol, lo transmiten.
El Girona rompe con el pasado y es uno de los clubs con mayor legado femenino y herencia invertida
El caso de Girona es paradigmático en todos sus vertientes. Más de un tercio de la afición rojiblanca, el 33,52%, asegura haber recibido el sentimiento de pertenencia del club por vía femenina, una cifra que dobla con creces la media nacional y que lo convierte en uno de los clubs donde este fenómeno es más visible. Sporting de Gijón (30,87%), Deportivo de A Coruña (26,71%) y Real Sociedad (25,9%) también reflejan esta tendencia que destruye mitos y redefine quién construye la memoria futbolística en nuestro país.
Pero esta transmisión del legado tan diferente a otras comunidades no se detiene ahí. Catalunya destaca también por una inversión del relato clásico, en el que la herencia solía llegar de mayores a menores. La herencia ahora nace, en muchas ocasiones, desde abajo. Un 9,1% de los aficionados catalanes admite haber hecho de un club por influencia directa de sus hijos, frente al 6,13% del conjunto del país. En otras palabras, en Catalunya como en ningún otro lugar de España los hijos han conseguido reactivar la pasión futbolística de padres y madres. De nuevo, el Girona (25,14%) aparece como símbolo de esta evolución. Uno de cada cuatro aficionados rojiblancos llegó al club empujado por sus hijos. Esto se debe seguramente a lo reciente de sus éxitos, pues solo hace ocho años que debutó en Primera División. El Deportivo de A Coruña (18,7%), equipo revelación a mediados de los años noventa, también presenta cifras muy por encima de la media.

Aficionados del Girona durante un partido contra el Oviedo
Más allá de la familia, el territorio sigue siendo un ancla poderosa para sentir unos colores. En Catalunya, casi tres de cada diez aficionados, el 28,19%, vinculan su sentimiento futbolístico a la proximidad geográfica y al arraigo local, superando la media nacional (24,31%). El fútbol aquí se vive como pertenencia, ya sea al pueblo, al barrio oa una manera de ver el mundo.
Catalunya destaca con respecto a España por la transmisión familiar y el arraigo territorial del fútbol
La influencia del núcleo familiar refuerza también esa idea de territorio. De hecho, casi siete de cada diez hijos comparten el club de su padre o madre, y Catalunya se sitúa, junto a Madrid, a la cabeza de este indicador. El fútbol se convierte así en el hilo invisible que una generaciones.
’42 legados, 42 formas de ganar’, la campaña que ahora impulsa LaLiga nace con la vocación de dar voz a las historias que no aparecen en las estadísticas, pero que explican por qué un escudo se defiende y se transmite. Un relato coral que intenta recordar que el fútbol no solamente se juega, también se hereda y se comparte.
