Hablamos desde hace tiempo de las cámaras de eco y de cómo producen ese espejismo en el que todo el mundo opina lo mismo que tú y, sobre todo, esto es crucial, se escandaliza cada día por los mismos ‘temitas’ (como diría José Muñoz, de Estopa). Bien, eso, Aplicado a la música, deslizamientos derivados inquietantes. No es solo que redes y plataformas te den más de aquellos sonidos que perciben que te gustan, sino que insisten en darte contenidos de un mismo artista por el que en algún momento muestrese un interés.
Desde que, hace unas semanas, a raíz del 10º aniversario de la muerte de David Bowie, preparando un artículo al respecto, pasé unos días rebuscando material reciente sobre el artista, me veo habitando un mundo (digital) bastante dominado por su presencia. Una ver, no es un mal lugar en el que vivir: allí, todo el mundo ama a David Bowie y habla de él todo el tiempo, ‘Starman’ es el ‘hit’ universal del momento y suplanta al último de Quevedo, y la entrevista de un medio ‘underground’ con el productor Tony Visconti aparece como un documento indispensable y deseado por el conjunto de la humanidad.
Confundir lo que crees que pasa con lo que te pasa solo a ti no suena muy bien. Ese peligro, que planea día a día en los millones de usuarios de las plataformas, nos da una foto parcelada hasta lo microscópico, reforzando esa idea de que hoy la música se subdivide en minúsculas esferas personales que, he aquí la gracia, no percibes como sesgadas, sino que te aparecen como naturales y neutros. Se puede alegar que tú ya sabes que las plataformas funcionan así y que distingue la lógica algorítmica de la realidad, pero mi confianza en la disposición humana a discutir o relativizar aquello que te gratifica es limitada. En eso se basa el éxito de lo ‘fake’. También puede ocurrir que acabes harto de parte con Bowie para desayunar, comer y cenar, y empieza a cogerle manía. Por ahora no me ha pasado.
Lo que sí he tenido que admitir es que, mientras, en el mundo real (o algo así), Bowie no es tan imprescindible y popular hoy en el planeta como quería pensar. Como comentamos la otra tarde con los colegas de ‘El podcast de Rockzone’, dedicado a él, otra ilustre finada, Whitney Houston, considerada artísticamente menos trascendental, tiene bastantes más oyentes que él en Spotify. Y su canción más escuchada es ‘Under Pressure’, más que nada porque la grabó con Queen, y triplica los números de ‘Starman’, que es la segunda. Un chasco, oigan. Sí, es tentador vivir en ‘El show de Truman’.
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