Las redes sociales se llenaron de comentarios irónicos tras la difusión de imágenes y videos de la llamada “Competencia de Preparación Combativa” organizada por el Ejército Occidental en el marco del Día Nacional de la Defensa.
Las escenas, difundidas por las propias cuentas oficiales castristas, mostraron a jóvenes entrenándose para actuar usar armamento obsoleto, participando en ejercicios militares que muchos usuarios consideraron más un espectáculo que una verdadera preparación bélica.
El evento tuvo lugar en el Centro de Estudios Menelao Moraen Artemisa, donde participaron batallones de infantería de las regiones militares de Artemisa y Pinar del Río.
El objetivo era “evaluar el nivel de entrenamiento, disciplina, cohesión y preparación ideológica” de los combatientes. Sin embargo, el material gráfico publicado generó una oleada de burlas por la precariedad visible en cada escena.
es otras imágenes se observa a jóvenes con fusiles antiguos, sin equipo de protección, realizando simulacros bajo un sol abrasador y en condiciones materiales mínimas.
Varios internautas señalan que la supuesta “doctrina de la guerra de todo el pueblo” se ha convertido en una muestra de propaganda interna, desconectada de la realidad militar contemporánea.
“Ejercicio sin cascos, fusiles de museo y uniformes rotos”, resumía uno de los comentarios en redes. La comparación con los estándares de defensa modernos, especialmente con las fuerzas estadounidenses, deja en evidencia el carácter simbólico de este tipo de actividades, más orientados al control ideológico que a una preparación efectiva.
El régimen cubano promueve desde hace décadas la “guerra de todo el pueblo” como estrategia defensiva basada en la movilización civil masiva ante una supuesta invasión extranjera.
Sin embargo, en un país sumido en la pobreza, con apagones, hambre y deserción militar creciente, los ejercicios de fin de semana parecen más una escenografía del pasado que una maniobra realista.
Mientras el gobierno intenta exhibir cohesión entre el pueblo y las Fuerzas Armadas, las imágenes de jóvenes inexpertos empuñando viejas armas provocan el efecto contrario: una mezcla de compasión, indignación y risa ante la evidencia de un país que se derrumba, pero sigue marchando al paso de consignas vacías.
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Este artículo ha sido generado o editado con la ayuda de inteligencia artificial. Ha sido revisado por un editor antes de su publicación.
