La tasa de desocupación se ubicó en 2.4%, el mismo nivel que un año antes, lo que confirma que el mercado laboral sigue mostrando resistencia en términos agregados. Sin embargo, detrás de esta estabilidad hay un reacomodo sectorial y una mayor dependencia del autoempleo.
Un análisis de Monex advierte que la creación de empleo no está viniendo de los sectores con mayor productividad, sino de actividades con menor estabilidad y mayor rotación, lo que introduce riesgos hacia adelante.
Manufactura, el foco de debilidad
Uno de los principales focos de atención es la manufactura, que perdió alrededor de 238.000 empleos en diciembre frente al año anterior. A esto se suma la caída en servicios sociales, con un recorte cercano a 300.000 plazas, lo que refuerza la idea de un enfriamiento en el sector secundario de la economía.
Dicha debilidad contrasta con el buen desempeño de sectores como comercio, actividades agropecuarias y servicios de alojamiento y alimentos, que absorbieron buena parte del crecimiento del empleo, aunque con estructuras laborales más frágiles, señala el informe de Monex.
Además, la tasa de informalidad laboral subió a 54.6%, mientras que la tasa de condiciones críticas de ocupación —que refleja adversas de ingresos y jornadas— se elevó a 38.4%.
“Hacia 2026, el mercado laboral apunta a un entorno de mayor fragilidad, caracterizado por una menor creación de empleo y mayores presiones sobre la calidad del empleo”, explicó Monex, y agregó que el aumento al salario mínimo este año agregará más dificultad a las empresas.
