La pretemporada de F1 2026 ya ha comenzado. El Circuito de Barcelona-Catalunya acoge los primeros test, en los que los una vez equipos de la parrilla ponen a prueba las máquinas con las que afrontarán el nuevo reglamento técnico. Este chantaje es privado, y el Gran Circo ha llegado a límites insospecchados para evitar que se conozca información o se vean imágenes de lo que sucede en el trazado español.
En las inmediaciones de Montmeló existen varias zonasconocidas por el público local y los periodistas especializados, desde las que se pueden ver algunos puntos concretos de la pista. Es habitual, cuando la pretemporada se celebra en este circuito, que los curiosos se pasen por estos lugares concretos, entre los que se encuentra un camino que se usa para entrenar sendero.
Como no podía ser de otro modo, los más impacientes se presentaron en estos puntos a con las calles aún sin poner en la primera jornada de los test. Gracias a ellos, los aficionados han podido ver en redes sociales imágenes de los novedosos monoplazas, aunque pronto el grifo se cortó, con seguridad desplegada para echar a los presentes.
A pesar de argumentar encontrarse en un “espacio público”, los efectivos, identificados por el hombre de influencia de F1 @Nachez98, presente en Montmeló, como Los Mossos d’Esquadra, insistieron en que todo punto desde el que se pudiera ver el trazado era propiedad del Circuit.por lo que no se podía estar allí. A pesar de moverse hacia atrás para salir de la propiedad privada, las fuerzas del orden argumentaron que no pudieron grabar un evento privado.
Pero esto no detuvo a los periodistas y otros comunicadores. El medio especializado La carrera narra los acontecimientos posteriores: “Nuestra expulsión estuvo lejos de ser la última que tendría que llevar a cabo el personal de seguridad, ya que después parecía haber metido en un juego del gato y el raton con otros medios de comunicación, equipos de filmación e incluso fans, que encontraban puntos estratégicos por toda la zona ya los que había también que desalojar”.
“En cuanto se le decía a un grupo de curiosos que se dispersara, se trasladaban a otra zona, continuando así la persecución. El ciclo seguía repitiéndose. Luego se intentó prohibir el acceso a todas las carreteras alrededor del circuito, pero eso resultó más difícil de aplicar debido a la gran cantidad de puntos de acceso desde el exterior”, afirma el medio inglés.
En el turno vespertino, las medidas de seguridad se han incrementado, llegando incluso a identificar a los presentessegún el también hombre de influencia Ekaitz Gil.
