En 2026, Colombia comenzará ejerciendo como anfitrión de foros globales. El más próximo en el calendario es la Segunda Conferencia Internacional sobre Reforma Agraria y Desarrollo Rural (CIRADR+20)que se realizará en Cartagena de Indias del 24 al 28 de febrero.
En octubre de 2024, el Comité de Seguridad Alimentaria Mundial aceptó la propuesta de Colombia como sede de la conferencia. Posteriormente, el Consejo de la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) ratificó esta decisión en su 176ª sesión de diciembre de 2024.
La Reforma Agraria es una de las banderas del Ejecutivo. Foto:Archivo Particular
Dicho foro está pensado como un espacio estratégico para fortalecer la cooperación internacional e impulsar un debate renovado sobre la tierra en un contexto marcado por desigualdades persistentes, crisis climática, degradación ambiental y presiones sobre la seguridad y la soberanía alimentaria.
La Cancillería espera la participación de delegaciones de 100 países, de las cuales, de acuerdo con la Ministra de Agricultura, más de 60 ya han confirmado. De igual forma, Cartagena recibirá alrededor de 1.500 asistentesincluidos gobiernos, organismos internacionales, pueblos indígenas, comunidades afrodescendientes, organizaciones campesinas, mujeres rurales, jóvenes, academia y sector privado.
Socialización
Encuentro con el cuerpo diplomático. Foto:Cancillería.
A un mes de la cita, la canciller Rosa Yolanda Villavicencio Mapy, en compañía de la ministra de Agricultura, Martha Carvajalino, sostuvieron un encuentro con el cuerpo diplomático acreditado en Colombia para socializar los avances y alcances de la conferencia.
Durante su intervención, el canciller Villavicencio señaló la importancia estratégica del acceso a la tierra y del fortalecimiento de los territorios rurales: “La tierra, los territorios rurales y los sistemas agroalimentarios ocupan un lugar estratégico. No habrá seguridad alimentaria sin campesinas y campesinos con derechos. No habrá sostenibilidad ambiental sin territorios vivos. Y no habrá paz duradera sin justicia social en el campo. Estas convicciones no solo orientan nuestra política exterior; son también pilares de nuestro proyecto nacional“, comentó.
La jefa de la diplomacia colombiana afirmó además que este espacio permitirá presentar una oportunidad para “discutir de manera integral el profundo vínculo entre drogas, acceso a tierras, desarrollo rural, protección del medioambiente y derechos humanos. En nuestra experiencia, los asuntos relacionados con las drogas, en particular el cultivo de hoja de coca, no pueden entenderse sin considerar la exclusión histórica del campesinado y la ausencia de acceso efectivo a tierra, mercados y bienes y servicios públicos”, agregó.
Marta Carvajalino. Foto:Mauricio Moreno
La Primera Conferencia Internacional de Reforma Agraria y Desarrollo Rural fue realizada por la FAO en 2006 en Brasil. Su declaración final impulsó compromisos internacionales que luego dieron origen a hitos clave, como la Declaración de la ONU sobre los Derechos de los Pueblos Indígenas, las Directrices Voluntarias sobre Gobernanza de la Tierra aprobadas en 2012 y el reconocimiento del acceso a la tierra en la Agenda 2030. También promovió mayor protección para campesinos, pueblos indígenas y mujeres rurales frente a la desigualdad y la exclusión histórica.
La embajadora de Colombia ante la FAO, Jhenifer Mojica, resaltó la necesidad de abordar la desigualdad en el acceso a la tierra a nivel global, con un seguimiento en el marco del Comité de Seguridad Alimentaria (CSA).
REDACCIÓN POLÍTICA
